Sobre (otras) fotografías: El taller “Traé tu Cámara”, muestra s/t (sin título)

julio 9, 2014 § Deja un comentario

Lucy en Planta Alta s:t

 

Introducción.

En 2011 en la Galería Planta Alta  (que hoy es otra cosa, pero sigue), Gabriela Zuccolillo organizó el taller de fotografía “traé tu cámara”.En realidad, era cosa de traer tu (una) cámara digital, o analógica, o  un celular,  o lo que sea-dispositivo-de-captación-de imágenes…O no traer nada.

            Tampoco fue un “taller” en el sentido convencional, ya que uno podía asistir para hacer fotos o para mostrar fotos (sean propias o de otros) o para  escuchar charlas sobre fotografía o para hablar nomás de fotografía con los asistentes; Mas bien fue un espacio donde era posible debatir cuestiones relativas al foto-lenguaje.

            Claro,  también fue un taller. Y en los talleres se hacen cosas.  Y el resultado -uno de ellos-  fue esta cosa-muestra s/t. (sin título)

            Se juntaron para esta muestra 6  de sus integrantes. Algunos realizaron fotos ad-hoc (en el transcurso del taller). Otros re-pensaron, re-procesaron, re-editaron, etc., fotos que ya tenían y las articularon en una propuesta. 

            La formación, actividades, trayectoria, intereses, edades, etc., de los 6 integrantes de s/t fue (es) muy diversa y eso se reflejaría en el conjunto, tanto técnica como conceptualmente considerado.

            Algunos hicieron fotos-masbienfotos, otros fotos-escritura, otros fotos-collage, otros  fotosnosmasbienquéclasedefotos?…Planteos  bastante distintos unos de otros, si bien podría intuirse un cierto “aire de familia” (mas de concepto que de forma), como es lógico y aun saludable que suceda,  porque habla eso de diálogos e intercambios que se dieron entre los miembros del grupo.

            Al mirar el “bulto” de lo hecho –si bien las singularidades resultan sin duda muy interesantes-  creo que como en todo taller de fotografía (como en todo taller, a secas)  es más importante el todo-proceso que la parte-resultado, y creo que eso se nota en este caso, en  s/t.

            Decía:  planteos diversos: 1.Clarissa propuso sobre-vuelos (si bien hay muchos contra-picados) que hablan de muchas cosas: de gente-pájaro y pajarones de laya diversa (aunque según ella “ni buenos ni malos”), de películas de cine, (y se me ocurre que quizás también de marginación social, amó i pahápe) 2. Ana  partió de fotos “social-realistas-políticamente-correctas” (yo las llamo así para darle un nombre; en todo caso ella las tomó nomás hacia el 2006 en el bañado norte o en Chaco-í cuando andaba por ahí de picnic con amigos) y luego las intoxicó con foto-chop y sobre-escrituras y devolvió un collage digital que podría hablar de todo eso (de lo “real”, del procedimiento digital de manipulación de lo “real” y de la escritura; porque ella escribe y escribe y escribe) 3. Javiera hizo fotosmásbienfotos, retratos de proximidades lejanas o de lejanías próximas y le buscó una vuelta de tuerca al planteo “clásico” (tampoco hay nada malo con lo “clásico”!). 4. Diego Androide (enviado en misión a la tierra) registró un montón de cosas que pasan en nuestro planeta y ordenó esos “usos y costumbres” de los terrícolas en una bitácora de 2 partes. 5. Vidalístico “pasó el sombrero” a  80/81 personas de entre 0 y 80 años  y armó un retrato colectivizado, una película congelada, muy cómplice o muy terrible (según se mire), porque a lo mejor no está tan congelada esa peli y el tiempo pasa y pasa y a “cada chancho le llega su San Martín”.  6. DiegoS tomó (toma directa) 3 imágenes que parecen no tener nada ver entre si pero que sin embargo si tienen y que nos cuentan ciertas cosas sobre contradicciones entre lo que las cosas son y lo que se dice acerca de cómo tienen que ser (las cosas).  

            La edición de las fotos fue realizada en conjunto por la coordinadora del taller y los expositores.

            No se porqué mi me pidieron que escribiera algo sobre la muestra (quizás como castigo por faltar, porque al principio caía por allí, pero no pude continuar por razones laborales; no fue mi culpa).

 

Sobre las fotografías expuestas.

 

Ana Caballero

Inter-Textos / Sobre Escrituras.

Repito aquel viejo chiste: “Alguna vez pensé en escribir sobre mi mismo…Pero después me di cuenta que era mucho más cómodo escribir sobre una mesa”.

 

Ana Caballero 2

 

Ana Caballero 4

 

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Ignoro el nombre del autor de la broma (¿o no lo es tanto?), pero en todo caso, ésta no se aplicaría y al mismo tiempo sí se aplicaría a lo que desearía apuntar aquí con relación a las fotografías (¿fotografías?) de Ana Caballero.

No se aplicaría porque a Caballero no parece incomodarle mayormente escribir sobre ella misma; literalmente hablando. De hecho, se había auto-escrito el día anterior a una reunión que tuvimos con la gente del taller (¿usó su cuerpo como agenda o libreta de notas?).

Y siguió haciéndolo con insistencia, esta vez en una pizarra, en el transcurso de esa misma reunión.

Y ya lo había hecho antes (escribir). La palabra fue (es) para ella una herramienta de uso cotidiano (aun en sus collages mas recientes que no cabría aquí comentar)

Sobre esta relación texto/imagen que propone, Caballero ha mencionado que si bien no la buscó deliberadamente al inicio “… la integración de ambas, mientras trabajaba, se fueron juntando solas. Ahora estoy intentando pulir esta ‘unión’, analizando mi trabajo, viendo cuando se da la comunión entre ambas, sin que una le aplaque a la otra, o le delate demás”.

Esta intertextualidad (heterogeneidad de registros o “multimedialidad”, si cabe el neologismo) también se expresaría en las propias las estrategias gráficas que emplea para intervenir las imágenes, dada su formación como diseñadora.

Capturadas al azar en 2006, durante alguna “deriva/ flanerismo” con amigos por el bañado norte o chaco-í, regresó luego a ellas en 2011-2012 (¿empleándolas a modo de “matrices”?…¿de nuevo lo gráfico?) para modificarlas desde el photoshop (fotoshop) y re-editarlas en una suerte de dípticos a los que anexó el registro escrito.

Desde sus palabras, anoto yo a continuación algunas cuestiones sobre el procedimiento de intervención, sobre las imágenes-matrices y sobre la propuesta resultante de ellas. “Creo que (…) en el 2005 surgió mi ‘cuelgue’ (que hoy perdí bastante) con el photoshop, porque (entonces) estaba empezando la carrera de diseño y conociendo los programas. Era un mundo nuevo, y yo estaba explorando, jugando con la herramienta nueva con la que me había topado. Hace año y medio que volví a dibujar, hacer collage, (… a) la acuarela, así que (el) photoshop sólo sale a la hora de editar trabajos (trabajo en fotografía y diseño), es más sutil lo que hago (ahora) con esa herramienta.  No es que desmerite a quienes utilizan photoshop, pero ahora mismo, no me ‘nace’ hacerlo nomas”.

Preliminarmente considerada, la fotografía de la mujer fotografiada (desde la cual se articula esta propuesta) haría al cliché de la imagen social-realista-políticamente- correcta (v.g.: el contexto “marginal”, las arrugas, el “sufrimiento”, etc.).

Ok;   Hasta allí lo previsible… No obstante, las deformaciones que en ellas se introducen mediante el programa (esa suerte de sobre-escritura del fotoshop), la irrealidad que contamina la imagen (aparentemente y originariamente tan “real”) es lo que –creo- le restituye en gran medida expresividad y “credibilidad” a la misma (al menos así entiendo que sucede con las deformaciones/mutilaciones, –no poco crueles a ratos-; con los recortes, “muñones” que se forman desde la manipulación, etc.)

Porque cosas similares las vemos todos los días hasta el hartazgo; En la prensa o en los telediarios del medio día-almuerzo; Estos mas bien parecen “comerciales de plasma” que telediarios, o crónicas crueles y gratuitas que a la larga terminan espectacularizando la realidad y anestesiándonos del sufrimiento real que conlleva (anestesiándonos de eso que efectivamente sucede allá afuera, de eso que cada vez nos atemoriza mas, pero sobre lo cual los medios no suelen –no pueden o no quieren – preguntarse porqué sucede)

En contrapartida, quizás sin que haya sido así programarlo, en estas imágenes (de manera sesgada pero no por eso menos sugerente) desde la contrastación que se propone entre lo individual y lo colectivo surgen en no poco grado connotaciones orientadas a explorar (a re-plantear) las de por sí lábiles relaciones realidad/ sujeto.

¿Una fotografía neo-social (en clave collage digital)?…Que disparate!…Si la cosa es estrictamente personal (¿o aun “formal” y al mismo tiempo también íntima?)…De manera que no hay porqué alarmarse, dado que la contradicción del chiste inicial todavía se sostiene: Siempre “escribimos” sobre nosotros mismos (aunque escribamos sobre una mesa)_________

 

 

 Clarissa Lezcano.

Angry Birds.

 Diseñadora gráfica de formación, fotógrafa de afición, a Clarissa Lezcano le gusta fotografiar “de todo realmente, lo que se me cruza en el camino (…) las expresiones faciales, las miradas, las manos, los labios, las barbas, fragmentar, cortar cabezas, torsos, los reflejos, lo que a mi ojo le parezca más interesante”.

 

 

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CLARISA

Forma y Contenido.

Y esa afición (ese afecto) que la une a la práctica fotográfica se traduce en un cuidado empleo de los elementos compositivos y sintácticos del fotolenguaje, a su vez sincronizados con cada situación (intención) comunicativa en particular.

            Por ejemplo: El uso de las 4 zonas de distinto peso relativo dentro del campo gráfico, en “Los Chismosos” se propone en coordinación con las connotaciones del título de la fotografía, ya que éstos están ubicados en el ángulo superior izquierdo (la zona de mayor peso relativo dentro del campo) con relación a la víctima de esas habladurías, que aparece abajo. En “El Malicioso” el empleo de la luz confiere a la fotografía una suerte de clima conspiraticio acorde con las connotaciones que propone el título. En “El Homicida” el encuadre contribuyó a dejar impune el crimen (cualquiera que éste haya sido), ya que el asesino inició un mutis por la izquierda que ya no nos permitirá identificar su “rostro”. Etc… etc.

            Pero en esta serie “Sobrevolando” hay también otras cuestiones mas allá de lo formal. En algún momento de su proceso en el taller -a los fines de conciliar un macro-relato- Clarissa asoció sus fotos con la película “Los Pájaros” de Alfred Hitchcock: “Vinculé mis fotos con el film por el comportamiento casi humano que (allí) tienen las aves; Las vi como un gran ejército de soldados que cranearon el ataque”.

            Y esta asociación (en tanto pretexto funcional a su macro-relato) permite identificar otras “capas en la cebolla”, avanzar en otro nivel de significados, ya que se trata de sujetos retratados (como los de Vidalistico o Mellado, pero con plumas).

            O mejor: Obviamente ni siquiera trataría la serie de pájaros, aunque sólo éstos aparezcan: “(en) mis fotos veía a personas tras la apariencia física de estos animales. Hay una en particular que son ‘Los Chismosos’, que tomé como punto de partida para vincular comportamientos humanos con estos animales. Desde siempre pensé que esta foto me hacía ver a dos vecinas (…) chismosas, hablando de (una tercera) que (vivía) enfrente”.

      El recurso de humanizar a los animales se inscribe en una práctica muy antigua, de la que se puede trazar un arco amplísimo que va desde el animismo chamánico, las fábulas clásicas, hasta versiones mas contemporáneas; de entre las que podrían mencionarse el film de Hitchcock aludido y Rebelión en la Granja, de George Orwell; Este último incluso propone en esa novela un mensaje abiertamente político desde el recurso de humanizar a los animales[1].

            Por otra parte, (aunque para Clarissa no sean “ni buenos ni malos”) nuestra relación con las palomas (en particular[2]) es ambigua. Encarnan valores positivos (representan nada menos que la paz!); coexistimos con ellas, ocasionalmente las alimentamos, etc.

            Pero contrariamente también es una relación vista como molesta, inquietante, insalubre (“ratones con alas” se les ha llamado[3])

            Expresan así estos bichos convivencias conflictivas, amenazantes o abiertamente peligrosas. Pero paradójicamente sería como en el caso de Frankestein, dado que su presencia y/o descontrolada reproducción obedece a condiciones urbanas o ecológicas que nosotros mismos hemos creado.

            Y hablando de condiciones que creamos como sociedad y que terminan agrediéndonos, quizás también estos pájaros hablan de nuestro propio paisaje social que -inversamente- tiende a Animalizar lo humano (vía marginación, desigualdad , desamparo etc.)

            De ser así cabrían otros asociaciones cinematográficas; Quizás con “Pixote”, con “De prisa, de prisa…” u otros films de ese tipo. Después de todo, los pájaros no son pájaros (sean los de la peli de Hitchcock –que parece que no fue del todo ficción[4]-, la novela de Orwell o las fotos de Clarissa) __________________

 

 

Javiera Mellado

Lejanía /Cercanía: ¿“Home is where the hart is?….

No es seguro, pero pudo haber sido en aquella publicación de Marshall Mc Luhan Entendiendo a los Medios, donde se reprodujo –palabra más, palabra menos- el siguiente diálogo:

 Una mujer (frente al carrito del bebé): “…es su hijo?…que hermoso niño!…”

La madre: “… y eso que todavía no le he mostrado su fotografía!…”.

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Lo anterior remitiría (también) a una cuestión evidente pero no por eso siempre atendida: La importancia y valoración que comportan las “prótesis” (los dispositivos de mediación y relación) intervinientes en la construcción de los afectos.

Porque obviamente no es lo mismo romper la fotografía de Penélope Cruz aparecida en revista Hola, que romper (o que alguien rompa) la foto de nuestro hijo que guardamos en la billetera o en un portarretratos (no fortuitamente las agresiones a las imágenes se centran en el rostro y las manos, ambos fuertes elementos de identificación/individualización de una representación)

            Estas relaciones ya las ha señalado la propia fotógrafa al puntualizar que toma fotos “…para no estar sola”. Mellado fotografió a su hermana y a dos de sus primas –las últimas no viven en nuestro país- ; y editó esas imágenes en 4 grupos de a 3 fotografías cada uno. Ella misma no es de aquí, y si bien ya hace un tiempo considerable que reside en Paraguay, toda su familia (la extendida) vive en Chile, lo que promueve frecuentes “idas y vueltas[5].

Esta imágenes que ahora expone, de entre otras cosas que podrían considerarse, se vinculan con dos difundidos usos sociales (ocasionalmente complementarios) del medio fotográfico: Las fotografías de familia y el retrato.

En el primer caso, si bien las tomas se realizaron en espacios familiares[6] , estos no se muestran (¿consecuencia de los desplazamientos”?); como tampoco el registro del ritual familiar que pudiera haber sido el contexto de la toma (boda, cumpleaños, etc.); No obstante, se han mantenido (y potenciado) las trazas de una notoria proximidad afectiva entre la fotógrafa y los sujetos fotografiados (¿mas que de personas -retratos-, serían las relaciones afectivas el “tema” de estas fotografías?[7])

Con relación al retrato, el empleo del género que propone Mellado es –por una parte- bastante clásico: Los encuadres, el propio blanco y negro según se lo emplea (inducido desde lo digital) confieren a las imágenes cierto aire (aun) atemporal.

Pero por otra parte, los retratos también comportan elementos contemporáneos, a modo de vuelta de tuerca sobre ese uso social de la fotoimagen: Mellado no solo fotografía a su hermana y primas, también se auto-retrata, si bien de manera muy sesgada o “encubierta” (o incluso metonímica, según sugeriría el empleo de la máscara (¿onda Amadeus de Milos Forman y/o carnaval veneciano?) en uno de los autorretratos.

Irónicamente, esa “prótesis-espejo” que empleamos para construir realidades (el dispositivo fotográfico) en este caso, al tiempo que nos aproxima al límite a otras realidades, que re-crea y sostiene vínculos de afecto, nos mantiene sin embargo extranjeros ante nosotros mismos.

Pero en compensación, siempre es posible tener más portarretratos (y hacer más espacio para esas fotos en nuestras billeteras)___________

 

Diego Androide (Diego Roura)

Fantasmas en la Máquina” (Bitácora de un androide fallido)

 Hacia fines del siglo XVIII fueron enviadas desde Europa a las colonias españolas (a lo que luego sería América Latina) varias expediciones científicas. Su finalidad era la de estudiar y describir “objetivamente” la geografía, los recursos naturales, la demografía, la historia y costumbres, los recursos naturales, etc., del continente americano…Es decir: prácticamente todo!… Por lo que en una misma “bolsa” –digamos, en el diario de uno de esos científicos exploradores- podían convivir sin drama una “Vista de la ladera sur-este del volcán Chimborazo”, en el (hoy) territorio de Ecuador; Eso con la “Parsifolia Amarillis Diatomea” del Amazonas y con ilustraciones de los “Trages (sic) Populares y Tipos Físicos de los habitantes de Cholula”

 

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 Y no sólo hubo de esas misiones científicas. También vinieron pintores (despuésdenominados viajeros); y luego, algo mas tarde en el   XIX, fotógrafos que “pintaron” (esta vez con haluros) esas y otras cosas.

            Mas allá de sus pretensiones de objetividad; o – a la inversa- de cierto pintoresquismo del que se les acusa, lo cierto es que aquellas imágenes muchas veces terminaron traicionando a sus fines originarios para convertirse en crónicas muy personales (nada “objetivas”, en imágenes devenidas luego autorales); Mismas que luego recuperarían (ya independientes) los países latinoamericanos para desde ellas construir los imaginarios de sus respectivos Estados Nación.

            ¿A cuento de qué esta larga digresión sobre los antecedentes de esta antiquísima práctica de Registro?.

            Porque casi cuatro siglos después la historia parece repetirse, ya que sin que sepamos de qué planeta (y con que otras segundas y oscuras intenciones) fue enviado a la tierra (más concretamente, a nuestro país) otro viajero-cronista. Esta vez una máquina-androide-digital con una similar misión de registro; También con una similar misión de registrar “casi todo lo que hubiere”.

            Y ese androide propuso una suerte de bitácora (“Misión: Planeta Tierra”, que debió ser estrictamente denotativa como correspondería a una máquina), organizada en dos series de imágenes ( “Nacer, Crecer, Vivir, Morir” y “Mientras Tanto”, de 25 fotografías ambas), captadas ad hoc con los dispositivos (diversos) que tuviera a mano en cada ocasión, y (podría creerse engañosamente) que también al margen de cualquier tentación formal.

(muy ocasionalmente alguna que otra imagen fue “prestada” o aun “recopilada” de la prensa local a los efectos de completar la bitácora)

            Y si bien es cierto que, fiel a su misión, sus apuntes no dejaron “títere con cabeza”, no es menos cierto que -sin que se aclararan las causas- en algún momento las cosas fallaron.

 

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            Por ejemplo: En una de las imágenes de la serie “Nacer…etc.” lo traicionó al androide una “alta melancolía” (de varios pisos, efectivamente) y lo que debió ser un registro climático-atmosférico se desbarrancó en una (micro) historia que resultó “más triste que la llovizna”.

            O al revés: incurrió en un reprobable (si bien fino) humor (pero si eso es cosa de humanos!…) en “dieta”… O también en el humor (pero esta vez negro o al menos oscuro) en “chau cuca” y/o “última parada”.

                  O bien se metió en problemas (“se metió en política”) al proponer comentarios mordaces sobre ciertas vergonzantes y asimétricas limosnas hidroeléctricas bi-nacionales (“itaipú”).

                  O aun peor (si cabe): Incurrió en tópicos clandestinos, en temas de esos de los que no hay que hablar, en “hombres flor”, “la gran excusa” y “en reversa”…Todo mal!…

            Y encima –¿la fresa de la torta?- pretendió pasar a la posteridad (presentación de la bitácora como “posters(c)itos”) y aun personalizarla (¿humanizarla?) mediante el uso de una escritura manual.

            ¿Veleidades de androide chusco?… ¿O conflictos de androide terminal como sucedió al final de Blade Runner?…Probablemente nunca lo vamos a saber…Pero lo cierto es que el fracaso de la misión del androide ha sido nuestra ganancia___________

 

Diego Saravia

“Tupasy vaquilla” (o ciertas cosas que no cierran)

Desde una traducción literal, la primera parte del título arriba empleado podría expresarse en castellano como “La vaquilla de la Virgen”. Se trata de un obsequio que los fieles hacen a la virgen –como hacen otras ofrendas-, de un acto que forma parte de la religiosidad popular, misma que ha incorporado sincréticamente a través del tiempo prácticas profanas al contenido sacro.

 

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 Pero la misma expresión puede también tener otra lectura u empleo; en buena medida contradictorio ya que connota elementos picarescos o aun sensuales. Esto es: Si la ofrenda para la virgen debe ser la mejor vaquilla disponible, la mas linda, de igual forma se califica –desplazando el sentido original- a una mujer joven y notoriamente atractiva de “Tupasy vaquilla”.

           Se trataría, por lo demás, de una característica usual del guaraní que comporta no poca contradicción, ambigüedad o ironía, ya que se dice “tuichaité yre” (por borracho), “letrado” (por taimado o mal intencionado), “juicio” (por loco), etc. …El lenguaje no suele ser ni fortuito ni inocente.

            Tampoco las imágenes. Veamos las que presenta Diego Saravia.

“Caacupé”: De las circunstancias que rodearon a esta toma, Diego señaló que hizo “el recorrido que los peregrinos hacen todos los años a Caacupé, teniendo como objetivo conseguir esa foto donde se refleja totalmente lo que yo considero es la celebración de la Virgen (…)

            Se podría agregar –repasando cosas dichas mas arriba- que allí está presente la mencionada –y secular- convivencia de lo profano y lo sacro. Pero algo ha cambiado: A diferencia de la vaquilla-ofrenda de la tradición popular , ahora no es el folklore sino el mercado, la propia mercancía (las remeras, la toalla con la impresión de la provocativa mujer) la que organiza la relación entre lo popular (o ¿pop & masivo?, que no es lo mismo!) y lo sacro…Menudo sourvenir u ofrenda a la Virgen! (la “vaquilla” metafórica y al mismo tiempo, muy física y coqueta/concreta ella)

            “Bicentenario”: La foto del bicentenario salió a partir de una visita al centro de Asunción y como una especie de tarea que nos había dado (la coordinadora del taller); Entonces dando vueltas por la zona del Panteón (vi) que la pantalla del Mapping del Cabildo tenía esa falla, y tenemos como resultado ‘la foto del Bicentenario’. Creo que eso coincidía con lo que algunos pensamos de como van las cosas: PROBLEMA AL CARGAR LA PAGINA- SERVIDOR NO ENCONTRADO, encontré que esto podría tener relación con la realidad”

            Habría, efectivamente, bastante relación con la realidad, y poco podría agregarse a lo que señaló Diego. Salvo que–de nuevo en términos de contradicción- la fotografía exhibe, por un lado, las buenas intenciones, el entusiasmo, etc., o incluso sugiere no pocos logros de las celebraciones del Bicentenario. Pero también connota ciertos pretensiosos (y costosos) excesos que acompañaron a ese evento; La fetichización de la tecnología; La carencia de contenido, la banalización del ritual celebratorio, etc.

                  “Tren ideal”: La toma se obtuvo luego de una jornada de trabajo[8] en Areguá. “Con el equipo de compañeros nos quedamos en “la calesita”, el resultado (… fue) una serie de fotos con los juegos y casillas del parque de diversiones…Sabemos que estos lugares ya no tienen concurrencia de la gente y nos encontramos con juegos girando y funcionando vacíos, de ahí la paradoja de mi Tren Ideal

(de paso: este tren más bien tendría que ver con una versión contemporánea de la desolación y abandono sugeridos por De Chrico o Hopper , antes que con el espíritu de las festividades locales, según las describiera décadas atrás –por ejemplo- Ignacio Núñez Soler)

            Pero mas allá de los elementos que tienen en común (el soporte –digital- y el procedimiento de captura -toma directa-) ¿Cómo se vinculan entre si estas imágenes?…¿Se trata –efectivamente- de un conjunto o serían tres fotos individuales?.

            Individuales sólo en apariencia: Según charlamos con el fotógrafo y con la coordinadora del Taller, la unidad en este caso no está dada por los temas (el conjunto no se articula desde su referente), sino preferentemente, la unidad estaría dada por una intención similar que “recorre y unifica transversalmente” (sic) cada una de ellas: La contradicción (misma que señaláramos al citar las expresiones como: “letrado”, “juicio”, etc.) Esto es: una sensación de que las cosas parecen no cerrar del todo en una segunda –o tercera- lectura…¿”Doble discurso”?…Tendríamos suerte si fuese así!… Porque en nuestro país los discursos pueden incluso ser triples o cuádruples…_____

 

Vidalístico (Víctor Vidal)

“Pasando el Sombrero”

 Intercambiando mails con Vidal sobre “0-80”, en alguno me comentó que el sombrero que comparten los retratados, aparte de vincular “todas estas realidades, es (…) lo que me autoriza a capturar un fragmento de sus vidas, es como decir: ‘Me pongo el sombrero autorizando a que te apropies de mi existencia por un segundo’ ”.

 

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            Desde lo anterior: Aunque los retratos no sean necesariamente de personas próximas al fotógrafo, es como si lo fueran (aunque más no haya sido ad hoc, por un segundo”), porque debió haber habido solidaria complicidad (de eso van casi siempre los retratos![9]); A ellos (retratados) les ha “Pasado el Sombrero”, en el mejor sentido de la expresión y desde allí hizo una “vaquita” de 80 contribuciones con las que articuló un mosaico-registro de distintos momentos de la existencia entre 0 y 80 años.

            Curiosamente, a pesar de haber sido “pixeladas” en cuadritos de 3,2 x 2,6 cms. (considerando la propuesta como un todo, como una pieza gráfica/fotográfica), y de haberse uniformizado el formato de las tomas, estas 80 personas (81 con el ) han conservado su singularidad; Serían anti-fotos carnet, a pesar del formato.

 Guiños y Reapropiaciones.

Haya o no sido deliberado, creo que “0-80” propone diversos “guiños” (Bah!…¿Intertextos?)

            Resulta tentador pensar por ejemplo en los retratos de August Sander, que también buscaba lo que podría decirse una totalidad; En el caso del fotógrafo alemán, la totalidad  se dio -o se pensó- mediante un proyecto de  registro fotográfico (que nunca pudo terminar, era de esperarse) de todos los tipos (o arquetipos) que describiesen los (¿o sus?) “Hombres del Siglo XX”.

            Pero las similitudes no avanzarían, porque el planteo de Sanders fue temporalmente sincrónico (aunque extenso: el siglo XX) y basado preferentemente en la actividad del sujeto (en el hacer[10]); mientras que el carácter de “0- 80” apuntaría mas a lo diacrónico, al paso del tiempo, a la(s) existencia(s) diagramada(s) como totalidad (al ser, en suma)

            En todo caso, si es que tiene algún sentido insistir en las referencias (deliberadas o no), quizás mejor pensar en Linneo[11], quien construyó el sistema taxonómico moderno (o en Borges, quien por poco lo destruye[12]); O bien, dentro de las artes visuales, en una larga tradición del retrato colectivo; O aun – por su planteo de tiempos distintos que discurren en un mismo espacio- en “Las Tres Edades de la Vida “ de Gustav Klimt (si bien allí aparecen mujeres).

 

Tiempo y Tiempos.

Pero – a modo de auto-“guiño”- podríamos pensar también en otras cosas que hizo antes el propio fotógrafo: Concretamente, en la última página de un libro que publicó no hace mucho. Allí un dibujo abigarrado muestra números (¿fechas?) y sobre todo –¿mera casualidad?- se muestra (en simultaneo) relojes que marcan horas distintas.

            Claro, se trata de otra propuesta, de otro lenguaje. Pero la traza de otras actividades (el audiovisual por ejemplo) no parece desaparecer; estaría aquí, sesgadamente, de manera trascripta. O en otra postulación, como entiendo sucede con el tiempo, un elemento aquí fundamental y obviamente congénito a la imagen-tiempo audiovisual.

            Sobre esos lenguajes y esos tiempos distintos (del audiovisual y la fotografía), Vidal también había comentado: Pienso que podría (haber) una relación en (…) la secuencia que vemos del avance de edades (en la serie de fotografías); Capaz que inconscientemente busqué imaginar el movimiento dentro de la serie estática”. Si bien el fotógrafo también señaló las diferencias entre estas dos temporalidades: “El tiempo del audiovisual es la multiplicación de la realidad. El tiempo fotográfico es el botón (pause-pausa) que presiona el fotógrafo al sustraer un momento de esa realidad

 

Coda: “Esperando la Carroza” y/o “As Good as it Gets”?…

Esto quizás tenga poco que ver con la propuesta en si (casi un exabrupto) y aun podría contradecir lo hasta aquí dicho (complicidad, individualidad, humanidad etc.) O quizás no; porque de todo eso hubo, sin duda. Pero también habría en “0-80” (para mi al menos) bastante de Memento Mori o de Memento Vacui…De ominoso.

                  Ciertamente, la fotografía siempre “nomás luego” se ha relacionado con estas cosas (Sontag, Barthes, etc.) Aun así cabría recordar aquella escena de la película “Mejor Imposible”, cuando Nickolson sale del consultorio del psicólogo y encarando a los pacientes de la sala de espera (¿a gente no muy distinta a esta aquí retratada?) les pregunta/confronta (en traducción libre): “¿Se les ocurrió pensar que esto es lo mejor que pueden estar, que es lo mejor que se pueden poner las cosas?…” (algo asi)

            Al final, este negocio no parece tan simpático…Péante?…No hay mas?…Tenés 0, 20 o 60, 80…y ahí nomas-glosando al Androide-: “Chau Cuca!…”

 lorenzo zucolillo/ marzo de 2012 (aunque “posteado” bien mas tarde)

 

 

 

[1] George Orwell (1903-1950) publica en 1945 Rebelión en la Granja (Animal Farm); Allí los animales expulsan a sus dueños humanos, toman el poder e instalan un régimen socialista. A la larga, sin embargo, los cerdos concentran el mando y terminan explotando, persiguiendo o asesinando a los demás animales. Si bien Orwell fue socialista, en esa novela las alusiones críticas a la Rusia Estalinista son inequívocas. Por otra parte (y quizás un dato no del todo anecdótico), según otros han señalado, en el final de “Los Pájaros” originalmente concebido por Hitchcock (no realizado por supuestas por razones de presupuesto) los pájaros terminarían ganando, porque cuando finalmente Melanie y Mitch consiguen escapar y llegan a San Francisco, se percatan sin embargo de que los pájaros los están en todas partes de la ciudad y que será imposible librarse de ellos. De manera no tan indirecta, en ese film los ataques violentos de las aves son colocados por el propio director como una venganza por el trato que reciben de los humanos.

[2] No todos son palomas: “El Orgulloso” es una gaviota.

[3] Histoplasmosis, Criptococosis, Psitacosis y otras 37 enfermedades más suelen asociarse a las cándidas (¿cándidas?) palomas.

[4] “El 28 de agosto de 1961 en el periódico local Santa Cruz Sentinel (California) hubo una noticia que decía lo siguiente: ‘Sobre las tres de la madrugada, una lluvia de pájaros se precipitó sobre los tejados de las casas despertando a la población que, asustada por la ofensiva de las gaviotas, salió corriendo de sus viviendas y se defendió con improvisadas antorchas de fuego. Por la mañana, los habitantes de la ciudad se encontraron con las calles cubiertas por los cadáveres de los animales. Las aves, que vomitaron pedazos de pescado -su propia comida, liberaron un hedor insoportable y pestilente
.’ La noticia le llegó a Hitchcock, quien ya que tenía un rancho en la zona. La noticia le llegó en el momento que estaba preparando la adaptación de la novela de la escritora londinense (Daphne Du Maurier cuya novela del mismo nombre se realizó el guion de Los Pájaros). En el 2011, biólogos marinos de la Lousiana State University después de años de investigación (descubrieron) que (el ataque) pudo ser debido a una intoxicación de las aves al comer una alga que tiene un veneno en su interior. La planta abunda mucho en esta zona. La toxina hallada, acido domónico daña directamente el sistema nervioso. Existió un ataque de pájaros a la familia Westminster en EEUU. Las aves aparentemente en cantidades y grupos que iban de 100 a 300, atacaron sin piedad a esta familia de 4 personas, ninguno de los miembros sobrevivió al incidente. Aparentemente no atacaban para alimentarse; supuestamente la intoxicación con ácido domónico alteró la conducta de las aves”. (Al menos según Wikipedia!…-entre paréntesis agregados-)

 

[5] (J.M.): (vine a Paraguay) por el trabajo de mi padre (con) toda mi familia (…) A mis primas las veo una vez al año cuando voy a Chile a visitar a mi familia en el verano. Solo una de ellas vino una sola vez y se quedó por 3 semanas. (…) Normalmente si hay algún gran evento familiar somos nosotros los que viajamos a Chile ya que allá está la mayoría de la familia y no sería tan conveniente que ellos vengan. Pero siempre nos vemos por lo menos una vez al año”.

[6](J.M.): “Casi todas las fotos fueron sacadas en lugares familiares (como el patio de la casa de mi tía, el departamento de mis abuelos, etc.)

 

[7](J.M.): “Empecé a hacer estas fotos a partir del 2010, la mayoría de las fotos las hice tratando de jugar con ellas y ver como se desenvolvían frente a la cámara y así pude ver lo distintas que eran la una de la otra (…) Tengo fotos de otras primas, pero todavía no me siento cómoda lidiando con adultos como para retratarlos. Así que todavía no me animo a sacarle una foto a mi madre por ejemplo. Es otra mirada, es otra intención, es otra manera de desenvolverse frente a la cámara, y aun no lo he explorado”

 

[8] Diego trabaja en audiovisual; lo que se reflejaría en sus fotografías.

[9]Salvo que “robemos” la imagen –como desde Salomon-, pero ¿seguirían siendo retratos?…¿o sería ya fotoperiodismo?…

[10]Para indicar el abordaje universal de su proyecto (Sander) nunca escuchó el nombre de los sujetos: la única identificación fue la ocupación o actividad de la persona”. John von Hartz en August Sander, Konemann, Colonia, 1997, p. 18 (en todo caso, de haber nombres, siempre se agregaba la ocupación, v.g.: “Bohemios. El pintor Billy Bongard y Gottfried Brockmann… ” op. cit p.90)

[11]Carl Linneo (1707-1778), botánico y zoólogo sueco, fundador de la taxonomía moderna, creó el sistema de clasificación de nomenclatura binaria que hasta hoy se emplea para clasificar a las especies. A modo de digresión: Resulta interesante que la Taxonomía tenga implicancias contradictorias. De manera implícita, unifica, enrasa, eliminando diferencias al establecer las taxis –entidades- bajo las cuales se ordenan los distintos organismos. Por otro, de manera implícita, consolida la diferencia y la variedad (justamente, al establecer las diferencias entre una taxis y otra)

[12]Los animales se clasifican en: Los que pertenecen al Emperador, los que rompieron el jarrón azul, los que gritan y se agitan como locos, los que de lejos parecen moscas, los que parecen pintados con el fino pelo de camello…etc.”…algo así.

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