Sobre obras recientes de Vicente Duré: BACKSTAGE

diciembre 8, 2011 § 4 comentarios

Antes: Nada que ver!…(Arquitectura)

Mies van der Rohe, arquitecto muy alemán pero menos alemán que universal, fijó –hacia 1922, según algunos, pero hubo de haber sido antes-   un tipo de edifico hasta hoy  vigente.

Se trata de una construcción de  núcleo central de servicios desde donde  se desarrolla un  esqueleto estructural y que a su vez resulta en un volúmen recubierto por una piel vidriada que establece una cierta relacion (funcional, espacial y  estructural) entre el interior  y el exterior (para hacerla corta: similar a la empleada por el edificio Ayfra y otros en Asunción)

Esa tipologia (esa forma de organizar la relacion exterior-interior)  se volvió canónica…O casi:  En los 70’s,  el Centro Georges Pompidou de Paris (Renzo Piano y Richard Rogers, arqs.,entonces jóvenes), hicieron  lo mismo. Pero al revés: allí la “tripa” está del lado de afuera. ¿Como un guante dado vuelta?

¿Habrá sido casualidad que ese edificio  (el Pompidou) se construyera, no no sin polémica,  sobre Les Halles  sobre  el  antiguo mercado mercado que es escenario de la novela  Le Ventre de Paris (El Vientre de Paris, 1873) de Emile Zola?

Y hablando de visceras,  ya antes hubo otras versiones algo inquietanes de la relacion interior-exterior (o anverso-reverso):

Y no sabría decir porque  empiezo por estas cuestiones casi escatológicas  para referirme a la pasada exposición de Vicente Dure en Planta Alta.

 

Todavía antes: Una (obvia) Mini-Crónica

Vicente Dure se reencontró  recientemente con unas pruebas que realizó hacia el  2008. Más concretamente, con imágenes impresas en telas que a modo de  patrón o modelo, se adquieren para ser  bordadas siguiendo pautas preestablecidas.

Con estas telas es posible confeccionar objetos que decoren la cotidianeidad doméstica y las imágenes impresas en ellas remiten a  temas recurrentes  de la  iconografía popular; O al menos a lo que la industria/capital ha decido que debe ser el imaginario popular (el bicho exótico, la naturaleza muerta, el paisaje bucolico, el ídolo mediático, etc.)

Este re-encuentro  de Vicente no habría de ser casual (no?): Encontramos una aproximación similar en obras suyas de los 90’s, aunque aquellas se realizaran desde la pintura, en formato “banderines” quizas?…


A partir de allí –al menos inicialmente- Vicente siguió las “instrucciones” de las imágenes-patrón impresas y fue copiando/rellenando “sin pasarse de la raya” (¿como en los ejercicios  escolares?) los diseños con los puntos de hilo del bordado.

Pero en algún momento sucedieron al menos dos cosas: Primeramente, Vicente

encontró menos interesante el bordado “correcto”,  y más sugerente su reverso, en tanto que  allí la trama producía diversas alteraciones.

En segundo lugar, la realización manual que el mismo, de inicio, practicara puntillosamente (literalmente: con los puntos/ píxeles-artesanales de la aguja y el hilo) fue posteriormente encargada a otra persona, reservándose el la “ideación ”, el “proyecto” –digamos- , de cada pieza bordada en particular.

Aunque obvia y tediosamente “positivista”, desde esta minicrónica nosotros deseamos asociar y/o anexar (a modo de pachtwork podría decirse) algunos ítems sobre esta propuesta reciente de Vicente Dure.  Más específicamente: Sobre ciertos antecedentes y al respecto de  algunas de las estrategias que –entendemos- se han utilizado para materializar estos trabajos.

 

1. Otros antecedentes: Nuevas Viejas Historias.

Desde una mención sesgada de  antecedentes más remotos (aquellos que podrían dibujar un arco desde Paracas a Gobelin) y aun desde los relativamente  menos  remotos  dados por las vanguardias históricas [1]; en el contexto local, los textiles –sea en versión indumentaria o como soporte de operaciones de bordado, como  sería éste el caso-, han representado un medio de  experimentación material y de expresión y auto-afirmación identitaria[2].

Con relación a la citada obra previa de Vicente  -si bien ésta habia sido pictórica, como se dijo antes-,  y en lo que hace sus temas, es factible establecer ciertos paralelos entre sus trabajos de los 90s y esta propuesta. En ambos casos se nota la preocupación  por explorar un repertorio de imágenes masivamente producidas y difundidas: El deseo de reposicionar el material crudo y kitsch, la intención de “valorizar lo que no tiene valor”, empleando sus propias palabras.

2. Procedimientos, Estrategias.

2.1.Anverso y Reverso: “Se le ve  la hilacha”.

¿Asuntos internos?… Ciertas exposiciones de la interioridad o de la intimidad tienden a proponer situaciones que pueden resultar reveladoras e  inquietantes.

Según se dijo, Vicente eligió exponer (nos) el anverso del diseño original, la contra-cara de la imagen predecible ; Eso que podríamos decir el tras bambalinas o los entre-telones del proceso de conformación-construcción de las figuras.

Desde este procedimiento derivarían diversas mutaciones en las imágenes de las telas, que – al menos en sus versiones originales y “correctas”-  remitían  a lecturas predecibles, como se señaló.

Y de ser así las cosas, no seria improbable que luego desde estas in-versiones,  pareciera –por citar casos-  menos  compuesta y alegre la  invariable compostura y  alegría de la Barbie-Prozac, misma  que tal vez vampirice a mas de  uno;  Y que algunas flores tambien parecieran haberse des-compuesto; O  quizás que  Zé Carioca-Papagayo-Tropicalia -otro icono de una arcadia popular mil veces recreada en las novelas de las pantallas de TV- se haya  tornado fantasmagórico o aun amenazante.

Aunque  cabria  decir que estas operaciones de in-versión no se restringirían  solo al nivel  semántico de la imagen; Se trataría también o sobre todo –en un nivel sintáctico- de  “pintar” o  “dibujar” otras situaciones, sea con líneas-hilo, o  con puntos-sutura, etc.

2.2. De Aldito a Planta Alta: Refuncionalización y Personalización.

Según creemos recordar (¡si lo  dijo  Levy-Strauss resultaría incluso prestigioso!), por fisión semántica podría entenderse la transformación del sentido original de un objeto; Un cambio que resulta del desplazamiento de su escenario habitual de percepción (lugar), y/o de la alteración de su empleo corriente (función); Procedimiento éste, ademas, ampliamente empleado por el arte moderno  y contemporáneo.

En este sentido-obviamente-, ocurren varias cosas cuando el textil  adquirido pasa de la tienda-luisito  a la galería;  Cuando deja de ser algo “totalmente funcional” para presentarse como una otra cosa  “perfectamente disfuncional e inutil”.

Complementariamente, esta reapropiación comportaría una dimensión exploratoria-identitaria (una suerte de personalización), ya que el  objeto impersonal-comercial-masivo, predecible y hasta coercitivo, se torna proyectivo y empático  debido a las nuevas relaciones que se proponen;  Tanto entre el artista y el objeto, como entre éste último y el espectador.

Quizás incluso quepa aquí señalar una personalización problematizadora (o aun crítica) de estos objetos-textiles; Porque si la presencia o  impronta individual (bordado) de alguna manera estaba prevista en la tela que adquirimos en la tienda (en la funda de almohadón a ser bordada, por ejemplo), también ésta  presencia estaba  limitada a las imágenes convencionales desde las cuales una instancia externa al sujeto (el capital/industria) construye verticalmente un determinado imaginario colectivo popular, según se menciono.

Desde lo anterior quizás no resultaría del todo aberrante “leer” en  estos bordados acciones tendientes a la  horizontalización (en tanto individualización) del sentido.

2.3. Delegaciones: “¿Qué  importa quién está  hablando?…” .

Horizontalización del sentido; Co-Autorías. Para concluir, encontramos aquí otros aspectos  de interés que asociar con estas obras de Vicente Dure.

Como se mencionó, en un momento dado Vicente abandona el bordado, delega en otra persona la realización material de la propuesta y se reserva la “ideación” de la misma.

Esta suerte de disolución de la autoria individual (o pluralizacion autoral)  la relacionaríamos con un fenómeno contemporáneo, o no tan contemporáneo, pero que hoy adquiere renovada vigencia y  actualidad,  dada la proliferación exponencial de conceptos e imágenes propiciada por la media, por las tecnologías comunicacionales, en general. De hecho, entendemos que la siguiente trascripción resumiría mejor este punto:

La obra tampoco es un concepto inocente, subyacen en ella oscuras decisiones difíciles de explicar o exteriorizar ¿cómo determinar los límites de la obra de un autor?, ¿Por qué no pensar que todo lo que alguien escribió es parte de su obra, hasta las notas para el supermercado? (…) La obra también es un mecanismo para aglutinar enunciados, para hacerlos aparecer en el universo de los enunciados con una identidad, con un nombre”.  Foucault brega entonces por la independencia del libro de su autor. En el texto “¿Qué es un autor?”, dice lo siguiente: “Podemos imaginar fácilmente una cultura donde el discurso circulase sin necesidad alguna de su  autor. Los discursos (…) se desarrollarían en un generalizado anonimato. (…) No más repeticiones agotadoras. “¿Quién es el verdadero autor?”;  “¿Qué ha revelado de su más profundo ser a través de su lenguaje?”. Nuevas preguntas serán escuchadas: “¿Cuáles son los modos de existencia de este discurso?”; “¿De dónde proviene? ¿Quién lo controla?”.  Detrás de todas estas preguntas escucharíamos (un)  poco más que el murmullo de indiferencia: “¿Qué importa quién está hablando?[3]

Notas:


[1] “La presencia de la indumentaria en el arte contemporáneo puede ser comprendida gracias a la incorporación de diversas técnicas y disciplinas que vienenconcentrándose en el mundo del arte a partir de los años setenta. La introducción de esta forma de producción en el campo del arte es relativamente reciente. No obstante, la indumentaria siempre estuvo ligada al arte y a sus protagonistas de diversas formas; ya sea si pensamos en Jacques-Louis David y su relación con los dictámenes de la moda en el periodo neoclásico, o en algunos movimientos de vanguardia que realizaban prendas de vestir, como el futurismo o la vanguardia rusa. En esos momentos observamos un acercamiento entre el campo del arte y del diseño de indumentaria, pero no aún de la manera que se produce en la actualidad. En el arte contemporáneo es cada vez más evidente la cantidad de lenguajes, disciplinas o géneros que aparecen y se mezclan en cualquier producción artística. No podemos, ni queremos, hablar ya de géneros puros. Esto hace que los artistas deban escoger entre todo lo que hay (…) para producir sus obras (y) hacen arte hoy con los más diversos lenguajes y materiales;(casi todo lo existente) es un vehículo para generar discursos y experiencias estéticas” (Alejandra Mizrahi: La indumentaria como confección de identidad  en el arte contemporáneo)

[2]De entre estos antecedentes, realizados desde diversas  preocupaciones, puede citarse obra de Feliciano Centurión, Mónica Millán, Carlo Spatuzza, Claudia Casarino, Paola Parcerisa, Mónica González, Osvaldo Salerno, entre otros.

[3] Pablo Colacrai:  Michel Foucault, “El Suicidio del Autor”.

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