REIDY EN CACHINGA: DE LA POLÍTICA DEL CAFÉ CON LECHE A LA GEOPOLÍTICA DEL HORMIGÓN ARMADO.

diciembre 2, 2011 § 7 comentarios


1. Mujeres de Pueblo.

El jueves 27 de noviembre de 1952, tangentes al círculo de altas autoridades políticas y personalidades diplomáticas presentes en el acto,  mujeres  de pueblo –el  empleo del lugar común ayuda a ubicarlas en la fotografía – también asisten a la colocación de la piedra angular del primer edificio de una futura Ciudad Universitaria: El Colegio Experimental Paraguay Brasil/CEPB, proyectado por Affonso Eduardo Reidy[1].

La apariencia de aquellas mujeres no habría de ser muy distinta de la de otras que habitaran similares entornos asuncenos: Lugares  idealizados en los textos y bocetos de Le Corbusier de veintitrés años antes[2];  Y el propio paisaje (el natural) de Ytápytá Punta –ubicada en el entonces denominado barrio Cachinga– tampoco habría de transformarse significativamente cuando fuera recreado en los grabados y dibujos de Livio Abramo, veintinueve años después[3].

Colocacion de la piedra angular del CEPB, 17-X-1952

Le Corbusier: Mujeres de la Chacarita, Asuncion, 1929.

Livio Abramo: Itapytapunta, litografía, 1983.

 

 

 

Pero entre esos dos puntos temporales (final de los 20’s y los 80s) se extendería un arco de notorias transformaciones económicas, políticas y culturales en la región. Simplificadas al extremo las cosas: Desde el primer tercio del siglo XX, los estados liberales son sucedidos por gobiernos intervencionistas de variada filiación ideológica; En las siguientes décadas, nuestra Marcha al Este  (con la subsiguiente expansión de la frontera agrícola, la fundación de la ciudad y  puerto Presidente Stroessner y la construcción del Puente de la Amistad) se haría coincidente con la Marcha al Oeste del Brasil[4]; A su vez, los emprendimientos hidroeléctricos de Yacyretá e Itaipú propiciarían condiciones conducentes luego a  la formación del Mercosur. En ese escenario, el proyecto de Reidy (también presente en aquel acto de noviembre de 1952[5]) representa un capítulo de singular importancia.

 

 

 

 

 

 

 

2. El  Barrio y sus tres Piedras.

La elección de aquel sitio para las futuras obras  (por lo demás irreprochable, ya que es uno de los lugares de mayor cualidad paisajística de la ciudad) tampoco dejaría de resultar sugerente: Se trataba de una zona relativamente marginalizada de Asunción[6]; habitada por la bohemia popular; territorio de factorías, asiento de “embarcadizos” y otra gente de río y sospechado refugio de classes dangereuses, al menos desde la óptica prejuiciosa de ciertos habitantes de la ciudad formal [7].

Por otra parte, atendiendo a una praxis local de creciente pendularidad geopolítica, ni la imaginación menos fértil pudo haberse sustraído a ficciones novelescas: Dos décadas después de haber transformado radicalmente el orden político brasileño (sustentado, entre otras cosas, en la alternancia minero-paulista en el poder, conocida como Política del Café con Leche; De haber sustituido la centrífuga Vieja Republica[8] por la centralización autoritaria y modernizadora del Estado Novo); el presidente Getulio Vargas (hijo de un soldado gaúcho excombatiente de la Guerra de la Triple Alianza) dispuso la construcción en Paraguay de un colegio de novedad arquitectónica y pedagógica sin precedentes locales[9]; Ubicado a unos 26 kilómetros de la antigua Villa Occidental (asiento de las tropas argentinas de ocupación en la posguerra), y a escasos 900 metros de un cementerio indistintamente  denominado del Mangrullo y  Brasileño.

Curiosas convergencias cromáticas, geopolíticas y lingüísticas: El gris del cemento empleado en la piedra angular del edificio del  CEPB concurriría –desde allí- a amalgamar la piedra roja (en guaraní: Ytápytá) con la piedra blanca (en tupí: Itamaraty)

3. Antecedentes.

Novelas aparte, el CEPB no fue el primer emprendimiento de colaboración binacional en el campo de la arquitectura educativa. En 1946 el Ministerio de Educación paraguayo había recibido del Brasil un innovador y ambicioso proyecto para el Colegio Nacional de la Capital, realizado en la  Secretaria General de Transporte, Trabajo y Obras Publicas de la Prefectura del Distrito Federal (Reidy ocupó allí el cargo de Arquitecto Jefe desde 1932 hasta inicios de los 60’s)

Este anteproyecto del  CNC, de entre otras novedades relativas al medio  (en cuanto a su programa) fue planteado como colegio mixto, y, desde el punto de vista formal y constructivo, constituye –sino el primero- uno de los primeros casos en Paraguay de empleo extensivo de elementos característicos de  las propuestas racionalistas (planta libre, pilotes, quitasoles, etc.[10])

Luego de la visita de 1941 del presidente Vargas al Paraguay[11] fue presentado, también en 1946, el proyecto de la Escuela Estados Unidos del  Brasil (de nivel primario), si bien en escala y programa  menos ambicioso, ofrecía una configuración novedosa en términos de la época. Debió construirse próxima al actual Centro de Emergencias Médicas (el gobierno paraguayo puso a disposición terrenos sobre la avenida general Santos, posteriormente devueltos por el Brasil), pero la inestabilidad política del momento –cabría suponer-  habrían restado continuidad a la iniciativa[12].

Anteproyecto para el CNC en Asunción, DASP, Rio de Janeiro, 1946.

Escuela Brasil, Asunción, anteproyecto, DASP,  Rio de Janeiro, 1946.

En 1952 se retoma y amplía el proyecto, previéndose la construcción de una escuela piloto de nivel secundario, el CEPB, que funcionaría coordinadamente con la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción  (creada durante el gobierno de Higinio Morínigo en 1948[13]) como “campo de práctica a los alumnos de (dicha) facultad, futuros profesores de enseñanza secundaria”. El origen de esta facultad fue la Escuela de Humanidades de 1944, inicialmente dependiente del Ministerio de Educación y Culto[14]; el  Brasil colaboró significativamente a través de su Misión Cultural[15] que facilitó la venida e integración al claustro docente de intelectuales del prestigio de Guy de Hollanda y Paulo de Carvalho Neto, entre otros.

4. La Ciudad Universitaria.

La idea de centralizar las facultades de la Universidad Nacional fue anterior al proyecto del CEPB, si bien éste fue –según se dijo- el primer edificio construido dentro de aquel inconcluso plan afectado a Ytá Pytá Punta (de hecho, podría decirse que fue su buque insignia)

En septiembre de 1939, el entonces general Estigarribia había creado una comisión encargada de elaborar un proyecto de ley “referente a la construcción  de Edificios Modernos para las facultades que integran la Universidad Nacional de Asunción y la creación del Barrio o Ciudad Universitaria”. Para el efecto, se formó una comisión -presidida por el ministro de justicia e integrada  por el Rector y otros directivos de la UNA, el director de Obras Publicas y el jefe de la sección  de Instrucción Pública del Ministerio de Justicia, Culto  e Instrucción  Pública. – encargada de presentar “en la brevedad posible”  un proyecto para que dichas construcciones se realicen  dentro de un plan “integral y armónico[16].

Pero cuatro meses más tarde, otro decreto de Estigarribia (“en homenaje a la juventud estudiosa” y para evitar una “dictadura estudiantil” propiciada por una “persistente minoría audaz y agitadora” que pretendía “enjuiciar a los gobiernos y a los hombres públicos y  hasta predica(r) doctrinas extremistas”) disponía la intervención de la Universidad Nacional[17].

En 1952 –nuevamente intervenida- la Universidad Nacional dispuso un relevamiento topográfico de la zona de Ytá Pytá Punta, que asignó una superficie inicial para la Ciudad Universitaria[18]. Tres años después se crea una comisión encargada de dictaminar la extensión de las tierras necesarias para la Ciudad  Universitaria, formada por representantes de la Universidad Nacional, del Ministerio de Educación y Culto, el Ministerio de Obras Públicas y la Municipalidad de Asunción, con la asesoría técnica del arquitecto Fernando Geraldo Saturnino de Britto[19] (por entonces  fiscal de obras del CEPB en construcción, ligado más adelante a la obra del hotel Guaraní y a diversas y relevantes iniciativas culturales y arquitectónicas en el país [20])

Ubicación del CEPB y de la proyectada Ciudad Universitaria en los 50’s.

Hotel Guarani en contruccion, 1959, fotografía Frank Scherchel, LIFE Magazine.

En junio 25 de 1956, dicha comisión entrega al MEC un informe detallado de los propietarios de los terrenos contiguos, una lista predios susceptibles de expropiación, y establece una superficie total 17, 7 hás. (conformada por  4,8 hás ya adquiridas por el estado y otras 12,9 hás potencialmente disponibles) Dicho informe también recomendó la elaboración urgente de un programa para Ciudad Universitaria, a fin de posibilitar la realización de un “primer anteproyecto de localización de los bloques, de las áreas libres y del centro de deportes, para evitar la construcción desordenada  de los mismos, que acarrearía perjuicios a la armonía y funcionamiento del conjunto”.

Paralelamente, encomendó se iniciaran gestiones ante la Municipalidad a fin de evitar la construcción de edificios industriales en una franja de una cuadra a lo largo del límite de los terrenos de la Ciudad Universitaria y/o se introdujesen mejoras que podrían hacer más onerosas las expropiaciones[21]. Cuatro meses más tarde, el Consejo Superior Universitario crea una Comisión Especial encargada de la planificación de la Ciudad Universitaria.[22], a partir de cuyas recomendaciones el Ejecutivo envía al Consejo de Estado, en 1957, un pedido de expropiación (en esa fecha la superficie abarcaba unas 20 hás.[23])

No obstante, entrados los 60’s, las menciones periodísticas a la  Ciudad Universitaria decrecen y en adelante tienden a referirse restringidamente –por ejemplo- a la “prosecución de los trabajos de la Gran Escuela Experimental Paraguay-Brasil, en edificación en Ytá Pytápunta[24].  Por entonces, la UNA había decidido ubicar parte de sus facultades en otra zona de la ciudad y los terrenos de la planeada Ciudad Universitaria de Ytá Pytá Punta fueron progresivamente afectados a usos privados[25]. La historia posterior es conocida: El abandono del proyecto en ese lugar y su re-localización en el actual Campus de San Lorenzo.

5. El Programa.

El  programa del CEPB, elaborado por el pedagogo brasileño Lourenço Filho para una escuela de nivel medio, detalladamente- establecía sectores (administración/ servicios, auditorio/gimnasio, biblioteca y aulas propiamente dichas) dimensionados desde un módulo de 48 m2 (aulas de 6×8 ms., para 35 alumnos cada una) Estos módulos fueron sub-divididos a su vez en sub-módulos teóricos de 24 m2,  que totalizaban 53 módulos teóricos. (aprox.1.270 m2), y que sumados a un 30% de superficie destinada a circulación, concluían en un programa de 1.650 m2, para una escuela a ser empleada por un máximo  450 usuarios por turno (420 alumnos y 30 plazas de personal administrativo y docente)

Otras indicaciones –incluso formales- del referido pedagogo no fueron menos precisas: “Parece convenir un tipo moderno, sin exageraciones, por el aprovechamiento funcional que permite. La mejor realización que conocemos en ese sentido, es la facultad Sedes Sapientiae (de Rino Levi) (…) en San Pablo. El aprovechamiento (como patio) de parte del primer piso, en pilotes, convendrá sea tenido en cuenta. La construcción debe ser sólida, elegante, aunque simple (…) La factura general no debe ser monumental, (pero) si con una disposición de volúmenes que agrade a la vista y que inspire una idea de progreso. Esto quiere decir que la construcción (de) un simple paralelepípedo, (o) cajón no es recomendable”[26] (el proyecto de Reidy –claramente- doblaría aquella apuesta)

Por lo demás, esta concepción organizativa se acompañó de un  plan de actualización pedagógica de la enseñaza media y superior, en la cual Lourenço Filho había tenido significativo desempeño en su país [27]. La superficie estipulada en este primer programa sería luego ampliada significativamente en el proyecto[28]; como  también serían modificados otros componentes del mismo[29].

6. El Escenario de Emisión (un boceto)

i. Arquitectura y Modernidad: “Tupí or not Tupí”

Cabría especular si  Le Corbusier, luego de conocer  la obra de Niemayer-efectivamente- le preguntó: “Oscar; ¿es usted un barroco?” [30].

Y cabría especular también si la pregunta pasaría  por exabrupto, si por barroco hubo de significar  el arquitecto franco-suizo apelaciones a un pasado académico del XIX.  Pero no así, si la pregunta fue referida a una versión  del  barroco brasileño mas popular  del  XVIII[31].

Por el contrario,  lo último  hubiese tal vez complacido al arquitecto carioca; en tanto que  el modernismo brasileño (y el latinoamericano en general, según frecuentemente se ha señalado),  miró simultáneamente al futuro -desde reapropiaciones locales de las vanguardias metropolitanas- ; y al pasado, buscando allí una identidad propia sobre la cual cimentar dichas reapropiaciones transformadoras.

Lucio Costa exaltaria la construccion vernácula del “pau a pique” y la “taipa”, contrapuesta a la de aquellas iglesias  barrocas brasileñas traidas de europa “piedra por piedra”.

Incluso: La historia de la modernidad latinoamericana fue -en gran medida- la de las particulares maneras como en los distintos países del continente se buscó conciliar esta tensión entre el pasado y el  presente (o el “futuro” vanguardista); oscilante entre la construcción de una identidad propia y la innovación  según pautas metropolitanas.

En esta búsqueda dual, el modernismo  brasileño parecería haber adoptado una posición intermedia: Ni una desmesurada reivindicación  de la ancestralidad [32] (como en la región andina y mesoamericana) ; Ni la cuasi-obliteración de éstos (como en la región platense). Pragmáticamente, su estrategia política  de despliegue optaría por la hibridación (expresada tal vez  en sus tácticas “antropofágicas”) que  internamente aspiraban  conciliar lo popular y lo “erudito”,  y externamente, lo propio y lo foráneo; Canibalismo/Hibridación/Conciliación del pasado y el presente; De la expresividad y exuberancia de su geografía  y sus expresiones culturales, con  una necesaria actualización técnico-racional; Esto, de cara a visibilizarse en el contexto regional e internacional.

 

ii. Ingenieros y  Jurisconsultos

El Palo Brasil  (Caesalpina echinata, árbol que Andrade en su manifiesto  emplea  al  mismo  tiempo como afirmación identitaria  y como metafórico garrote -pau- al conservadurismo de su propio país) fue uno de los primeros productos de exportación de la entonces colonia portuguesa. No deja de ser sugestivo que bajo ese título, según oportunamente se ha señalado[33], propusiese de Andrade un  programa cultural; aun  antes de que el inmediatamente posterior Estado Novo buscase sustantivar (políticamente)  transformaciones de ese tenor-y aun- antes de que las “exportara”:

Palo-Brasil. La formación étnica rica. Riqueza vegetal. La cocina, el vatapá, el oro y  la danza (…) Toda la historia bandeirante es la historia comercial del Brasil (…)  (y de su)  lado doctor. Fatalidad del primer blanco dominando políticamente las selvas salvajes(…) Doctores, país de dolores anónimos y doctores anónimos(…) La nunca exportada poesía (…) El retorno a la especialización. Filósofos haciendo filosofía, críticos, crítica, amas de casa tratando de cocina… Ingenieros en vez de jurisconsultos (…) Por la síntesis, por el equilibrio geométrico  y el acabado técnico; contra la copia, por la invención de la sorpresa(…) El trabajo de la generación futurista fue ciclópeo: Sincronizar el reloj-imperio de la literatura nacional. Realizada esa etapa, el problema es otro. Ser regional y puro para la época (…) Bárbaros, crédulos, pintorescos (…) Lectores de diarios. Palo-Brasil. La selva y la escuela. El Museo Nacional. La cocina, la mineración y la danza. La vegetación. Palo- Brasil (…)” [34]

También cabría preguntar cuánto de esta –al menos triple-  apelación moderna propuesta por de Andrade (en tanto: actualización tecnológica, identidad nacional y regionalismo de posicionamiento diferencial en el mapa cultural) no reverberaría en posteriores reflexiones sobre la  arquitectura brasileña moderna:

Es pueril el recelo de una tecnocracia; no se trata de un monstruo (…) sino de un animal perfectamente domesticable, destinado a transformarse en el más inofensivo de los animales caseros (…) (En) nuestro país (…) donde todo lo hacemos mas o menos de oído (…) derrotar y expulsar la técnica con el recelo de una futura hipertrofia nos parece pecar por exceso de celo” (…) A pesar de esa característica internacional que le es propia (…) la arquitectura brasileña actual (…) ya se distingue en el conjunto general de la producción contemporánea y se identifica ante los ojos del forastero como manifestación de carácter local, y esto no solamente porque renueva unos tantos recursos superficiales peculiares a nuestra tradición, sino fundamentalmente porque es la propia personalidad nacional (la) que se expresa, utilizando los materiales y la técnica del tiempo, a través de determinadas individualidades del genio artístico nativo (…) ella se ajusta e integra fácilmente al medio, porque fue conscientemente concebida para ese propósito[35].

 

iii. Posicionamiento.

Como sea que esto haya sido, ciertos hechos dejan poco margen a especulaciones, como ser  la relativamente prematura y considerable “masa crítica” interna y su  legitimación internacional, que alcanzó la arquitectura moderna brasileña desde finales los 30’s, al margen de su posible carácter unitario[36].

Diversos factores concurrieron para que así sucediese: Su integración al proyecto político estadonovista, que vio en ella un sustento simbólico de otras  acciones más generales de transformación en el país; O las vinculaciones  operativas que el medio arquitectónico progresista brasileño consiguió establecer con las corrientes renovadoras externas; Mismo en el cual actuaron –a modo de contrapartida local propositiva-  diseñadores de infrecuente talento, capaces de difundir y adaptar  estos preceptos al propio proceso local.

A su  vez, esta construcción de un pensamiento arquitectónico propio  (una suerte de “substitución de importaciones de bienes simbólicos”, si cabe el paralelo) pasaría por diversas etapas, atendiendo al carácter y escala de los programas constructivos involucrados.  Cada una  de estas fases mantuvo “una relación directa con el discurso político propuesto”. Primeramente, desde el empleo de un lenguaje llamado  proto-moderno, se materializó en  acciones puntuales de asistencialismo (ligado “a un discurso de poder apoyado en la imagen del estado protector”, prioritariamente aplicado en “edificaciones del servicio social”). Luego se ampliaría a  programas de edificios del  estado y  la industria; Para finalmente -en su escala más vasta- extenderse  a  “intervenciones sobre la habitación popular y  la propia ciudad[37]. En este sentido, la construcción de la nueva capital, Brasilia, revistió un valor paradigmático en esta última etapa, que concluiría hacia la década del 60 del siglo XX.

El posicionamiento diferencial, la consolidación y legitimación internacional de este discurso -por su parte- se materializó en/desde varias acciones significativas. De entre otras: La construcción de la sede del Ministerio de Educación; El pabellón brasileño para la feria mundial de New York; El proyecto del conjunto de Pampulha; La exposición Brazil Builds del MOMA; El carácter autoral [38] e integrado de la arquitectura con  las artes plásticas en las  bienales internacionales paulistas[39], etc. Llegando a 1952, desde este contexto de enunciación –muy esquemáticamente expuesto e  incluso simplificado- se propondría el proyecto de Reidy para el Colegio Experimental Paraguay-Brasil de Asunción.

 

7. El Escenario de Recepción: (otro boceto)

i. Féretros y Capiteles.

Coincidente con la celebración del  Día de la Raza, al promediar el lunes 12 de octubre de 1936  una fotografía registró la llegada al Panteón Nacional de los Héroes de dos urnas que contenían los restos del Soldado Desconocido del Chaco y del mariscal Francisco Solano López, en el marco  de una apoteósica “restauración histórica” .

La  imagen -no improbablemente-  disparará alguna que otra nostálgica sorpresa o contradicción. Por ejemplo: Llama la atención la figurativa literalidad del conjunto escultórico (luego removido) que se anexó al circunspecto frontis del edificio; O el “picado” de la toma fotográfica desde el Palacio Alegre (hoy Ministerio de Hacienda), cuya elevación y verticalidad contrasta con  el predominantemente bajo y horizontal perfil de las fachadas de las construcciones circundantes, italianizantes en su mayoría (salvo el pragmático galpón del Mercado –a la izquierda de la imagen- demolido unos cuatro años después); O –también- la constatación  de ciertos contrastes formales, como el que sugieren los fustes y capiteles del arco triunfal construido para ese acto (que exhibe la inscripción: “Muero por mi Patria”) en relación al lenguaje clasicista  del Panteón, etc.

¿Cuál fue entonces el “estilo” de aquella Revolución de Febrero (el de los Estados Intervencionistas que desde allí se sucedieron)?; ¿Uno tradicionalista, asociado a la filiación Corintia de la fachada del (no fortuitamente) restaurado Oratorio?; ¿O el Moderno-Reformado[40] (¿o Art Decó?) empleado en el provisorio arco triunfal ?.

Atendiendo al contexto, estas contradicciones podrían ser más aparentes que reales: Porque si aquel gobierno se auto-representó como la continuación de la revolución  Comunera  y de la gesta de Independencia de 1811 [41], e incluso se identificó con el propio Estado Paraguayo [42], resultó coherente (y aun predecible [43]) que depositase -en 1936- los restos mortales de López  (que  también se identificara con la Nación) en la misma capilla cuya construcción encomendara éste -para su uso privado- al arquitecto italiano Alejandro Ravizza en 1862.

El círculo parecía cerrarse[44] : En el tiempo de aquel estado “revolucionario, modernizante y socialmente orientado”, el  pasado y el presente no sólo resultaron políticamente conciliables (o re-conciliables en tal  proyecto de “restauración”); Los propios símbolos de su materialización arquitectónica también resultaron -en gran medida- intercambiables.

Así, una publicación ligada a ese movimiento político y que ensaya una vehemente apología al pasado, incluye también una de las primeras postulaciones locales de principios urbanísticos  entonces relativamente modernos, y ( obviando ciertas efusiones) aun hoy  de interés y carácter anticipatorio:

“Asunción va a entrar en una nueva era. Los tiempos ya no permiten que  ella siga en la posición subalterna (…) y postergada. Sus bellezas naturales (… y)  sus innumerables sitios históricos, constituyen un marco encantador (…) para echar las bases de la nueva ciudad (…) Los problemas edilicios se han hecho cada vez más complejos y sus soluciones se han perfeccionado (…) el urbanismo es una ciencia (…) Asunción debe ser transformada en una ciudad moderna de acuerdo con los principios de la técnica de nuestro tiempo (…) con los medios científicos actuales. Nada debe copiarse ciegamente. Ni imitaciones ni plagios precipitados. La capital debe aprovechar la dura experiencia (europea) (…) y puede ser la primera ciudad americana donde se ponga en práctica este principio de seguridad de la nueva técnica urbanística: evitar que la destrucción de los servicios públicos (por  bombardeos de aviación) prive a la población de (su) provisión regular. Y aplicar  los nuevos principios de  descentralización y autonomía en las nuevas construcciones proyectadas (…) Algunas premisas (a modo de) guía de toda acción edilicia: 1) El primer paso (…) ha de ser formular y proyectar el Plan Regulador de la Ciudad Futura (desde) el concurso director de urbanistas y técnicos extranjeros en su primera faz y con la colaboración activa de ingenieros nacionales que deben especializarse en la materia; 2) Respetar la naturaleza y la topografía, prohibiendo todo desmonte destructivo; 3) Repoblar los bosques de la ciudad y (cuidar) regiones suburbanas como Lambaré, el Cerro Tacumbú, los arroyos vecinales y la Salamanca (…) y cuantos sitios puedan ser de expansión o recreo; 4) Conservar, restaurar y defender la Bahía (y) proyectar  obras de ornato y embellecimiento de sus playas y contornos; 5) Abstenerse de realizar obras aisladas, sin conexión con el plan orgánico total de la ciudad y (sujetar) todas las construcciones a un orden rigurosamente sistemático, según su necesidad y utilidad, ()”[45]

Algunas características de la arquitectura de ese periodo que implícitamente ya expresaron (mejor) la fotografía y la trascripción, pueden también re-formularse  más explícitamente (a modo de boceto del contexto de recepción del proyecto del CEPB) en las consideraciones abiertas que a continuación proponemos.

ii. La Ciudad Diferida.

¿Qué tanta modernidad pudo haber existido fuera de lo urbano?… El desarrollo de la ciudad y las transformaciones en la arquitectura moderna guardan un  fuerte vínculo con  la emergencia de una sociedad (aun relativamente) masificada y con las consecuentes necesidades programáticas y las demandas (económicas, sociales y políticas) allí planteadas.

Considerado esquemáticamente  -desde esta sospecha/premisa- el caso asunceno, éste presentó un bajo dinamismo urbanístico, en términos comparativos. Esa limitada  expansión entre los años 30’s  y los 50’s [46], es atribuible a diversos factores: La inexistencia de una inmigración significativa del campo a la ciudad[47];  paralela a una baja incidencia del sector manufacturero; a lo que  contribuiría el propio proceso de industrialización de los países vecinos (sobre todo el argentino, que ocasionalmente incorporó mano de obra local);  e –internamente- la revolución de 1947, que (a doce años de la finalización del conflicto bélico con Bolivia) habría ocasionado el mayor éxodo en la historia del país desde la posguerra del 70[48] (de hecho, fenómenos de crecimiento urbano de escala –y sus diversos problemas anexos- recién se producen a partir de la década del 80 del siglo XX)

A pesar de la efectiva expansión del estado en esos años y del aumento de su protagonismo en la economía[49], en general el volumen de  obra pública promovido siguió siendo limitado[50] (cuantitativamente y siempre en términos comparativos regionales). En el orden cualitativo tampoco tuvo una orientación arquitectónica muy perfilada:

“No se podría decir que el estado propugnaba algún tipo especial de imagen en materia de arquitectura, ya  que no había  arquitectos oficiales y las obras (…) eran muy escasas. ( sus) propuestas eran generalmente realizadas por ingenieros. La demanda del estado era sumamente restringida y estaba  satisfecha en la parte de Salud (Pública) por Roger Ayala, en aquel momento  arquitecto del Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Publica y autor del edificio principal del ministerio de Salud Pública y del hospital de Bella Vista.  Estudió en Estados Unidos, (y) creo que andaba con la  idea de que el estilo adecuado para nosotros  era una especie de arquitectura tradicional, con techos de teja, (algo) medio pintoresco” [51].

El mencionado carácter permutable de los signos arquitectonicos de auto-representacion del estado, acompañó a proyectos y obras del periodo.

La actual sede del Banco Nacional de Fomento (1942, quizás el edificio más importante construido por gobiernos de la posguerra del 70 hasta entonces[52]) resulta un caso  ilustrativo,  ya que   recurrió a  parametros formales clásicos, aun por entonces perimidos; Todavia más, atendiendo a que sus diseñadores (Sanchez, Lagos y De la Torre) habian proyectado –en 1936, en Buenos Aires-  la torre Kavanagh, formalmente más actualizada, y que fue –al tiempo de su construccion- el edificio de estructura de hormigon armado más alto del mundo[53].

Proyecto para un Hotel Municipal en Asunción.

La propuesta de estos mismos arquitectos para un no construido  Hotel Municipal (1942) propone – “a la carta”- una  suerte de conciliacion entre un pragmático Regionalismo y el Neocolonial (ligado al proyecto para el cine Victoria); lo que sugiere- mas allá de la posible  correccion constructiva de las obras efectivamente materializadas –  la existencia de una demanda local no muy informada:

No existía  por parte del público una conciencia clara del papel específico que le correspondía al arquitecto. En general se pensaba que era un decorador. Además, llegaban pocas publicaciones. Los constructores eran dueños y señores, al punto que una vez pasaron a la Municipalidad una nota pidiendo que se instituyeran premios a las mejores obras realizadas por ellos, desde el punto de vista del proyecto…creo que va a pasar mucho tiempo para que el publico de nuestro país entienda mejor el papel del arquitecto…es una cuestión de cultura[54].

Por otra parte, caracterizaría a la arquitectura producida desde el estado, las particulares concepciones del par modernidad/ modernización: En tanto que los regímenes emergentes, en general autoritarios, pudieron –indistintamente- poner en juego sólo aspectos aparenciales (materiales, infraestructurales, etc.; lo que  en este contexto se entendería por modernización); pero no siempre optaron por una concepción que –efectivamente- fuese formal y conceptualmente moderna (lo cual a su vez concurriría a explicar la in-diferencia –en tanto la imposibilidad de discriminar positivamente-  proyectos como el mencionado para el CNC)

Lo anterior –sumado a la baja urbanización y  al decreciente protagonismo político de la sociedad civil y de los sectores populares de ésta en particular[55]–  condicionó entre otras cosas acciones gubernamentales muy puntuales en el campo de la vivienda social[56], por entonces un punto importante en la agenda de la modernidad de los países vecinos.

 

 

 

 

iii. Referentes Formales.Si bien la  superación del (modesto) clasicismo arquitectónico en Paraguay  apeló a referentes formales compartidos con la región (Neocoloniales, Art Decó; Protoracionalistas, Modernos-Reformados, etc.); la condición cultural predominante -en gran medida marginal-  condicionó aquí características particulares.

Ademas de las citadas diferencias de escala (referidas al porcentual urbano y al carácter de la obra pública), se verificó –hasta muy tardíamente en los 50’s- la persistencia inercial de organizaciones tipológico-espaciales que se emplearon con prescindencia de las significaciones –y de la propia lógica interna- de los distintos “estilos”[57] . Tampoco hubo una secuencia temporal-lineal en el empleo de estos referentes; pudiéndose verificar  así una suerte de convivencia formal- multitemporal (y ocasionalmente anacrónica, podría agregarse) de diversos lenguajes.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

iv. Reapropiaciones Problemáticas.

En lo que provisionalmente podría denominarse su primera fase, la arquitectura moderna paraguaya (en tanto práctica logotécnicamente caracterizable) fue en gran medida promovida por profesionales formados en la facultad de arquitectura de Montevideo[58]. Con una orientación pragmática –y aun ecléctica- esa escuela sin embargo  incorporó a su cuerpo docente arquitectos de inequívoca orientación renovadora[59]. Los preceptos formales  allí asimilados por los arquitectos locales -y trasladados al medio desde inicios de los 40’s- remiten a la citada tendencia Moderna-Reformada.

 

 

No obstante, aun en posesión de un buena formación (e incluso de haber propiciado iniciativas plausibles  para consolidar el campo profesional[60]), estos arquitectos tuvieron que insertarse en un medio poco propio a la innovación; desenvolverse en condiciones  desfavorables, en tanto conducentes a reapropiaciones locales tendientes  a la formulación de un pensamiento arquitectónico moderno propio[61].

Una segunda etapa de la arquitectura moderna local (de los 50’s en adelante, y omitiendo la consideración del concurso local a la misma[62]) ofrecería una orientación (relativamente) mas internacionalista; Misma a la que contribuyó (o aun indujeron) diversos proyectos generados en el exterior y que aquí adquirieron un carácter  demostrativo [63]. De entre éstos, el edificio proyectado por Reidy para el CEPB constituyó un referente  paradigmático para el contexto local.

7. A Modo de  Resumen: “The Mo(u)rning After”

Como antes se consideró, la condición (real) económica y social del Paraguay en los 40’s y 50’s no acompañó (en los hechos) al optimismo desarrollista  que  en la región, efectivamente, había propiciado crecimiento económico (al margen de crisis recurrentes);  sea debido a la acumulación de divisas resultante de la exportación de insumos durante la II Guerra Mundial, o por la implementación de políticas industriales de substitución de importaciones y/o la creación de empresas estatales de porte [64].

La guerra civil de 1947- según se dijo- supuso duro golpe económico para un país que intentaba reponerse de una reciente guerra internacional: de hecho, no fue hasta los 60’s  (o 70’s, con el inicio de las hidroeléctricas) cuando la economía local alcanzaría tasas significativas de crecimiento [65].

En el campo arquitectónico, podría reiterarse que esta situación influyó –entre otras razones y al margen de contadas excepciones- tanto en la posible re-elaboración local de los referentes proyectuales externos por entonces introducidos, cuanto en la propia materialización de esos proyectos;  La construcción del CEPB no estuvo al margen de restricciones de diversa índole (técnicas[66]  y político-institucionales, como el el mencionado traslado de la Ciudad Universitaria).  Las obras, que debieron haber finalizado en dos años (a partir de su inicio  efectivo, en 1954), en 1957 se encontraban paralizadas; Se reiniciaron en 1960[67], para concluirse más tarde -1964- sólo el bloque de aulas[68].

En diversos aspectos, el edificio del CEPB supuso innovaciones  significativas. De entre otras; su articulación volumétrica ofreció variantes a la concepción tradicional de la manzana, entendida ésta como unidad mínima de articulación morfológica urbana. La disposición pabellonal  del CEPB (opuesta a la atrial usual  en la mayoría de las construcciones escolares locales),  en clara sintonía con las objeciones racionalistas a la calle-corredor,  libera los bordes laterales y sur del terreno. Coherente con esta intención, el bloque de aulas, si bien acompaña el desarrollo de la calle, se interrumpe en las esquinas noreste y noroeste, liberando los vértices de la manzana y, consecuentemente, alterando la relación  hasta entonces usual entre el fondo (manzanas) y la figura (el edificio) Complementariamente, podría señalarse que la disposición de la galería-patio del bloque norte y del citado viaducto-terraza (conexión con el auditorio), constituyó una actualizada re-interpretación de los espacios de transición usuales a la arquitectura tradicional de nuestro medio.

Atendiendo a su tecnología constructiva, equipamiento técnico y programa, el proyecto propone también novedades relativas al campo de la arquitectura educativa, ya que no eran frecuentes en programas similares, en esa  fecha, la extensión y jerarquía relativa de los programas de educación física y cultural. A esto puede sumarse la novedad de la estructura y del equipamiento previsto para los locales.

Por otra parte, el edificio  señala la introducción de nuevos referentes en nuestro repertorio arquitectónico. Hasta ese momento, las filiaciones formales  habían estado –prioritariamente- ligadas a modelos procedentes de  escuelas rioplatenses, según se mencionó.  El internacionalismo del Colegio Experimental (de filiación brutalista, mediada por las reapropiaciones  de la -así llamada- escuela carioca) sumaría nuevas experiencias proyectuales.

De alguna manera, este acrecentamiento (o desplazamiento) de los paradigmas formales hasta allí vigentes podría también entenderse –según se sugirió-  como un correlato arquitectónico de re-orientaciones geopolíticas, ensayadas desde la década del 40 del pasado siglo y que adquirirían mayor nitidez en los años sucesivos; Circunstancia ésta que anexaría un plusvalor histórico-documental al edificio.

Junto a otros ejemplos ya mencionados, el CEPB, de Eduardo Affonso Reidy constituye un referente cardinal de la arquitectura moderna local y regional; Consiguientemente debería ser objeto de acciones de categorización, preservación  y liberación patrimonial.

Rara Avis posada a orillas del río Paraguay, el emblemático edificio aguarda mejor suerte valorativa__________

Asunción,  2008-2009.


[1] Una versión resumida de este artículo se difundió en Vitruvius, Portal de Arquitectura -Brasil- en  2008.

[2] En 1929 Le Corbusier apunta imaginativas impresiones de su visita a  Asunción (había llegado en un vuelo de la Compañía Sudamericana de Navegación Aérea, incitado por el representante en asuncion de la empresa, Ligier, y entonces dirigida desde Buenos Aires por Saint-Exupéry); Le Corbusier celebra aquí lo “apropiado” de los muros de estaqueo y las enramadas de las “casas de indios” (sic)  de los suburbios –y previsiblemente, las dibujaría con techo plano (!)-; Tambien destaca la belleza de las mujeres indígenas (sic) de túnicas blancas, y deplora la profusión de balaustres en la ciudad formal, debida a los italianos (“Oh, Macaronis Italiens…”) y a “una tradición implantada por los jesuitas españoles” (Le Corbusier, Précisions Sur un État Présent de L’Architecture et L’Urbanisme, Dupont, París, 1960, edición facsimilar.  ¿Poco de nuevo?: El Candido de Voltaire del siglo XVIII también propuso no menos idealizadas impresiones sobre estas tierras.  Por otra parte, durante una entrevista con el entonces ministro de hacienda, Eligio Ayala, Le Corbusier le recomendó no introducir modificaciones en la ciudad. Una placa de bronce  en el aeropuerto Silvio Petirossi conmemora  la llegada de los primeros pilotos de esta compañía aérea al Paraguay; Saint-Exúpery, dada su  condición de gerente de la misma, estuvo en varias oportunidades en  Asunción (según consigna en Vol de Nuit  y Cartas a mi Madre) Más recientemente los arquitectos Ramón Gutiérrez y Nery González aportaron interesantes datos sobre la visita de Le Corbusier  al Paraguay (diario abc, 02-08- 2009)

[3] Existe numerosa obra previa sobre el tema, pero se ha datado la serie Asunción y el Río de Abramo en 1981.

[4] O su continuidad ya que Mato Grosso do Sul y Paraná recibieron un fuerte impulso colonizador durante los gobiernos de Getulio Vargas.

[5] Registramos dos viajes de Reidy a Asunción; El de la  fecha citada y uno anterior, en septiembre del mismo año, en compañía de su asistente Marcos Gonder Neto, arq., durante una breve visita “para estudiar el local donde se edificará la escuela experimental brasileña y la Facultad Nacional de Filosofía, en Ytápytápunta  (cuando) se mantuvo en contacto con diversas autoridades nacionales para intercambiar ideas sobre el proyecto” (La Tribuna, 11-IX-1952)

[6] Aunque no muy distante de centro, la zona permaneció desvinculada. En un plano que define la ubicación del CEPB en una futura Ciudad Universitaria, se indica el trazado de una  avenida presidente Getulio Vargas, -no construida- que lo conectaría con el centro.

[7] Una novela del 900’s –Ignacia– de Teresa Lamas Carísimo, describe las peripecias de la heroína por la zona del Viejo Hospital, al tiempo que denuncia los prejuicios sociales de la época. En Migraciones, Eligio Ayala lamenta la desatención al rancherío marginal de los bañados de río Paraguay, propiciador de diversos males nacionales. En los 30’s, el intendente Bruno Guggiari propuso la ubicación en el bañado sur de un Barrio Obrero (de hecho, dadas las periódicas inundaciones, ya se habia abonado indemnizaciones -“2.000 pesos por poblador” -a moradores de la Chacarita para su reubicación) No obstante, ese emprendimiento se desnaturalizaría en gobiernos sucesivos.

[8] El “mensaje” del levantamiento armado de 1930 que lo llevó al poder,  aunque no en exceso sutil, si resultaría muy claro, a estar por cierta leyenda que afirma que: “mientras Vargas asumía la presidencia en  Catete, las tropas riograndenses amarraban sus caballos al obelisco de la avenida Río Branco de la entonces Capital Federal”. Con la posterior limitación de la autonomías estaduales, de intervenciones a éstos del gobierno central, la promulgación de una constitución de corte autoritario y el encumbramiento –inicial- de la Acción Integralista Brasileña (inspirada en  el gobierno de Salazar de Portugal), Vargas dejaría en claro que en adelante Un Estado Unido gobernaría a los Estados Unidos del Brasil. Al margen de estas filiaciones autoritarias (también accedería a la presidencia por las urnas), existe consenso en señalarlo como uno de los gestores principalísimos del estado moderno brasileño e impulsor de importantes –si bien tuteladas- reivindicaciones populares.

[9] Omitidos aportes de  Ramón I. Cardozo, que desde mediados los 20’s introduce la experiencia de la Escuela Activa en Paraguay; de alguna forma ligada al Escolanovismo  brasileño (ver nota n. 26), y aun a preceptos pedagogicos de Jean Piaget, con quien Cardozo mantuviera correspondencia (según relata en sus memorias, Mi Vida de Ciudadano y Maestro)

[10] Debió haberse ubicado sobre la avenida Eusebio Ayala,  en el mismo predio que hoy ocupa la actual sede del CNC, aunque el relevamiento incluido en el anteproyecto sugiere que hubo desmembramientos posteriores del terreno original. Desafortunadamente, este proyecto no fue convenientemente considerado por las autoridades locales, juzgar por la triste simulación  clásica de la sede actual del CNC, cuya construcción  motivó –ademas- denuncias de irregularidades y fue una de las razones de la fundación de la APAR, Asociación Paraguaya de Arquitectos (En entrevista del autor a Homero Duarte (h), 2002).

[11] Aunque también se ha vinculado directamente el proyecto del CEPB a esta visita al Paraguay de 1941 del presiente Vargas (“Breve Reseña Histórica”, en CEPB”, en “30 años de Tarea Educativa, 1964-1994”, UNA, Asunción, 1994)

[12] Originada también en el DASP/ DEP y ubicada en un predio de unas 6 has (determinado por las calles 25 de Mayo, Luís Alberto de Herrera, Rodó y general Santos). Salvando ciertos detalles , en la planta superior de esta escuela se tendría –básicamente- el “ADN” del bloque de aulas del CEPB:  las proporciones generales; la circulación a simple crujía en el nivel superior; la ubicación relativa de la rampa;  la disposición de las aulas, etc.

[13] Decreto Ley n. 24.929, 16-II, 1948.

[14] Decreto Ley n. 3.925, 5-VI-1944.

[15] Una institución afín, El instituto Cultural Paraguay Brasil, se había fundado en 1939. Un capítulo aparte ameritaría la creación del Sector de Artes de la Misión, donde Livio Abramo –una suerte de promotor  avant la lettre del actual Mercosur Cultural- formó varias generaciones de artistas locales.

[16] Decreto n. 16.917/12-IX-1939. Trascripto en Historia de la Universidad Nacional de Asunción (V.II), UNA, Asunción, 1992 (Dra. Julia Velilla de Laconich, Coordinación; Lic. Maria Graciela Monte de López Moreira, Investigación documental y hemerográfica)

[17] Decreto n. 19.961/ 26-I-1940, sucrito por J.F. Estigarribia, Efraín Cardozo (Interventor), Nicolás Delgado, Justo Prieto, Cipriano Codas, Eduardo Toreani V., Pablo Max Ynsfrán y Alejandro Dávalos. Acompañó al decreto la expulsión de algunos estudiantes y sumarios administrativos a profesores. (en Velilla y Monte, cit., pp. 22; 127 a 141) Medida a la que no se opuso el propio Rector Vitalicio de la universidad, el Dr. Cecilio Báez, confirmado en el cargo.

[18] Fechado el  IV- 25- 1952, el relevamiento señala nueve manzanas, con el río Paraguay como límite norte. Se incluyen las dos de 86,6 x 86,6 metros que se destinarían al CEPB; En el frente sur de éstas se preveía la ampliación de la calle Piribebuy a la futura avenida Presidente Vargas, ya mencionada.

[19] Resolución n. 126/20-VI-1955, suscripta por Raúl Peña.

[20] De Britto, a más de desempeñarse como docente en la Facultad de Arquitectura , realizó diversos proyectos arquitectónicos en nuestro país; Colaboró también con la muestra Arte Religioso de las Misiones del Paraguay, organizada por Livio Abramo, (a iniciativa del MAM) en la VI bienal de Sao Paulo, ocasión en que por primera vez este acervo tuvo amplia difusión regional e internacional (Carta de Livio Abramo a Francisco Matarazzo Sobrinho, 1- VII -1959, Archivo del Museo Guido Boggiani, San Lorenzo)

[21] Resumen de las actividades de la CCU, informe a Raúl Peña, 25-VI- 1956.

[22] Patria, 23-IX-1957.

[23] El País, 21-IX-1957.

[24] Patria, 28-VI-1960.

[25] O sencillamente ocupados: Hasta hoy la situación  de algunos sectores del barrio es jurídicamente precaria.

[26] Copia mecanografiada del programa del CEPB, archivo del autor.

[27] Lourenço Fihlo (1897-1970) ligado a la corriente pedagógica escolanovista –que propugnaba una educación igualitaria y capaz de formar ciudadanos “material y moralmente  en instituciones bajo la responsabilidad del estado”,   también investigador en psicometría-,  fue miembro de la comisión encargada de evaluar el proyecto de la creación de la Universidad del Distrito Federal (UDF) en 1935. En 1938 fue nombrado director del INEP (Instituto Nacional de Estudios Pedagógicos) fundado ese año por Gustavo Capanema (1900-1895), tercero a cargo del Ministerio de Educación y Cultura creado por Vargas en 1930. Capanema, Deus ex Machina del proyecto de la sede ministerial de 1936 (para cuya realización convocara un equipo liderado por Lucio Costa, que incluía a Reidy y a Niemayer, entre otros arquitectos, bajo la consultoría de Le Corbusier), fue también el impulsor de importantes reformas educativas. Una vez en funcionamiento el CEPB la implementación de la enseñanza estuvo ligada  a su vez  al Colegio de Nova Friburgo (Fundación Getulio Vargas) y se desarrollaría “mediante dos vías: la primera institucional, ofreciendo la estructura pedagógica de Nova Friburgo con las necesarias adaptaciones (…)La segunda en el área de recursos humanos, invitando al Orientador Pedagógico (Danny José Alves) a ocupar el cargo similar en el CEPB. Otros orientadores provenientes el Colegio Nova Friburgo garantizaron la continuidad de la tarea” (Abelardo de Paula Gomes en “CEPB, Treinta años de experiencia educativa”, cit.)

[28] Queda pendiente  indagar las razones de esta importante ampliación, que de  1.600 m2 iniciales pasó a 7.400 m2 de superficie:  5.760 m2, bloque de aulas; 650 m2, auditorio y teatro; 1.000 m2, gimnasio cubierto, excluidas la piscina y obras de paisajismo.

[29] Para separar el sector de aulas de la calle, asegurar vistas despejadas hacia el chaco y dado que la pendiente del terreno se desarrollaba contraria a esta disposición (las cotas del perímetro norte eran inferiores a las del frente sur, respectivamente: 98/93,108/103 ponderadas desde una cota 100 fijada en la contigua fábrica Grau) hubo necesidad de relleno, ocasionalmente aprovechando obras que se realizaban en la zona (V.G.: las del molino aledaño, del estadio de los Defensores del Chaco. La municipalidad de Asunción también colaboró en estas obras de relleno)

[30] Ramirez Nieto, Jorge, El Discurso Vargas Capanema y la Arquitectura Moderna en Brasil, Universidad Nacional de Colombia, Bogota, 2000. Agrega también el autor comentarios de  Joseph Botey: “Cuando analizo estas consecuencias generales, hechas de retazos de arquitectura antigua y actual, inclusive en los casos en que se obtiene una buena fusión, algunos flashes-back me llevan sensaciones (…) amadas de antemano. Tengo entonces la sensación de estar participando y sumergido en un mundo barroco. Como diria Wolfflin, toda tendencia a la lucha contra la frontalidad y el énfasis de un ámbito espacial nos define un barroco puro. Sin duda, estamos ahora comprendiendo otra dimensión del barroco, hecho que me lleva inevitablemente a Oscar Niemayer” (p. 52). Niemayer –por su parte-  propuso frecuentes paralelos entre los elementos orgánicos que empleara en sus diseños y las características del entorno físico brasileño.

[31] No es imposible que cierto imaginario genealógico moderno brasileño haya “saltado del Aleijadinho a Tarcila”, en tanto fue reticente a considerar la  incidencia del  XIX. Las articulaciones entre modernidad y Academia son sin embargo significativas, según sugiere –entre otros- Carlos Zilio en A Questao Política do Modernismo,  en  Annateresa Fabris (organizadora): Modernidade e Modernismo no Brasil. Mercado das Letras. Sao Paulo, 1994.

[32] Exceptuando el “estilo” Marajoara (que junto al Neocolonial tuvo cierta relevancia); En todo caso, su rescate se dio desde presupuestos distintos a los andinos y mesoamericanos.

[33] Ramírez Nieto, cit.

[34] de Andrade, Oswald,  Manifesto da Poesia Pau-Brasil, 1924  (reproducido en,  Down Ades, Arte na America Latina, Cosac y Naify, Sao Paulo, 1997)

[35] Costa, Lucio; Razones de la Nueva Arquitectura -1934- y otros ensayos, Embajada del Brasil, Lima, 1986, pp. 37 y 141.

[36] Mas allá de la recurrida cuestión relativa a la escuela Paulista y la Carioca; al interior de la arquitectura moderna brasileña cabria identificar “diversas escuelas y tendencias, muchas veces hasta antagónicas, como la plasticista, la brutalista, la organicista, etc. (…) ¿Puede afirmarse que en rigor existe una (sola) arquitectura moderna brasileña?”. Mauricio Vinhas de Queirós, “Arquitetura e Desenvolvimento”, Módulo, n. 37, agosto de 1964, Río de Janeiro, BR.

[37] Ramirez Nieto, cit.

[38] Vinhas, cit. destaca esta temprana diferenciación en el campo arquitectónico brasileño; entre una arquitectura autoral (que denomina de “ Elite”) contrapuesta a  otra  comercial-masiva (de “Carregaçao”); y señala también las relaciones y condiciones de existencia de ambas en ese contexto socio-político y económico.

[39] Las bienales paulistas tuvieron en sus inicios secciones dedicadas a la arquitectura; Le Corbusier y Reidy  fueron allí  distinguidos.

[40] Cabría precisar este término: “para muchos arquitectos actuantes en las décadas de los 30 a los 50’s, la forma arquitectónica no debería estar necesariamente anclada a los preceptos de las vanguardias modernistas. Antes bien, debería ser producto de una actitud pragmática, que conciliase los principios consagrados por la tradición con la actualización tecnológica, la adecuación a los nuevos programas, el uso de nuevas técnicas, la preocupación por las condiciones climáticas y otras referencias locales”  (estas otras modernidades)  “que pretendían tanto reciclar el clasicismo académico, modernizándolo, como intentar una conciliación entre el eclecticismo vigente y el racionalismo europeo” (según  anota Hugo Segawa) “recibieron diversas denominaciones, como manera de satisfacer convenciones explicativas: Protoracionalismo; Protomoderno, Racionalismo Perret, Clásico Racionalizado (etc.).En general, algunos de estos ‘estilos’ no presentaban diferencias conceptuales marcadas; A veces las diferencias eran solamente estéticas. A pesar de esto, se hace inevitable resaltar que –aun que hayan sido manifestaciones limitadas en el tiempo e ideológicamente poco definidas- colaboraron en la renovación arquitectónica del escenario urbano (…) (estas tendencias pueden ser entendidas) “como una pléyade de manifestaciones culturales y artísticas que buscaban extraer elementos modernos, clásicos, regionales o nacionales en distintas proporciones. En aquel período, la manifestación de diversas tendencias estilísticas permitió la reinterpretación, a veces programática, a veces diluida, de corrientes artísticas  nacionalistas  y modernas de la primera mitad del siglo XX”.  (Giovanni Blanco y Candido Malta Campos, “Redescubriendo el Art Decó y el Racionalismo Clásico en la Arquitectura Belenense”, Vitruvius, 167, I – 2003)

[41] Stefanich, Juan, La Restauración Histórica del Paraguay, Mundo Nuevo, Buenos Aires, 1945. Por otra parte,  en estos levantamientos  armados en la provincia del Paraguay durante el siglo XVIII  contra las autoridades de la Corona y de la Compañía de Jesús, ciertos historiadores vieron un prematuro movimiento de independencia de España; Otros los evaluaron como una disputa entre Jesuitas y colonos criollos (Encomenderos) por el control de la mano de obra indígena; un “bien económico”  clave, dada la inexistencia en la provincia de metales preciosos y otras riquezas de similar demanda externa.

[42]  Mediante el Decreto-Ley n. 152, de corte fascista.

[43] Las obras de terminación del Panteón se iniciaron al final de la era liberal, en el umbral de un nacionalismo que posteriores gobiernos exacerbarían a expensas del orden jurídico republicano-democrático; Esto se extenderá hasta 1989.

[44] Un decreto del gobierno provisorio, en vísperas de la  finalización de la Guerra de 1870,  había establecido que “El desnaturalizado paraguayo Francisco Solano López queda fuera de la ley y para siempre arrojado del suelo paraguayo como asesino de su patria y enemigo el género humano”.

[45] Stefanich, cit. p. 70 y ss.

[46] Según estadísticas de la CEPAL, todavía en 1950, casi el 70% de la población del Paraguay se ubicaba en las áreas rurales (y más importante: cabría también considerar los números absolutos de este porcentaje: el tamaño de nuestras ciudades)

[47] A diferencia de la etapa precedente (1880-1930,caracterizada por Ciudades Burguesas, demográficamente expandidas desde la inmigración externa-europea-), la siguiente etapa de crecimiento de la ciudad en Latinoamérica – Ciudades Masificadas, desde los 30s-  se caracterizó por un fuerte desplazamiento  interno campo-ciudad; ocasionalmente promovido por la industrialización que se iniciaba; de substitución de importaciones -propiciada desde el estado-, o de re-inversión de los excedentes originados en el sector rural; En este entorno emergerían diversas propuestas políticas, variablemente asistencialistas y/o autoritarias (según propone José Luís Romero en,  Latinoamérica, Las ciudades y las Ideas, siglo XXI, México, 1976)

[48] Rivarola, Domingo, Susnik, Branka, González, Manuel: La Movilidad Social y el Medio Agrario Paraguayo, publicación  del  Congreso para la Libertad de la Cultura, Asunción, 1964. Por otra parte, la Revolución del 47 (levantamiento armado contra el régimen del general Higinio Morínigo (1940-1948)  promovida por el partido Liberal y otros sectores políticos opositores al partido Colorado) fue un hecho traumático y significativo. En el orden interno  marcó el fin de los gobiernos Liberales (partido en el poder desde 1904) y promovió la hegemonía del partido colorado desde los 40s hasta el 2008. En el orden geopolítico (y cultural) implicó una gradual pérdida  de la influencia de la Argentina y/o el recambio de sus referentes predominantes desde 1904-. Ya antes el gobierno del general José F. Estigarribia (1939-1940)  habia iniciado esta reorientación; de entre otras acciones,  mediante un  inconcluso proyecto de interconexión  carretera con el Brasil (entonces solo existía una indirecta conexión fluvial con territorios internos y aislados de ese país) En esta política de acercamiento se inscribirían los posteriores gobiernos de Morínigo  y Alfredo Stroessner (1954-1989). Estas trasformaciones tendrían concretas repercusiones en la esfera cultural y en la arquitectura, según aquí se sugiere.

[49] Data de entre 1936 y 1955,  el origen de lo que  serían  las principales empresas y entes autárquicos del estado (Copacar, IPS, Corposana, Ande, Lant/Lap, Antelco, IPVU, etc.)

[50] “Aunque el Plan Trienal, presentado por (el presidente Higinio) Morínigo  en diciembre de 1940 y el Plan Quinquenal, presentado en 1943 planteaban  acciones de modernización y reestructuración en diferentes aspectos, los hechos fueron mucho mas modestos, por lo menos en lo que refiere a  aspectos de planificación, legislación y construcción (se previa, por ejemplo, la reforma del régimen comunal, un plan de urbanización de la capital, construcción de mercados de barrios, terminación de edificios públicos en construcción, ‘realización de otros indispensables’, etc.) que involucrasen la participación institucional de los arquitectos en aportes definitivos”. José Nicolás Morínigo, Estructuras de poder y fuerzas sociales en el proceso político paraguayo de la posguerra del Chaco. Revista Criterio n. 2. (segunda época) Asunción 1977; trascripto en revista  “Cota Cero”, n. 9 . Asunción. 1985.

[51] AAVV, Conversaciones con Homero Duarte, trascripto en “Cota Cero”, cit. El arq. Duarte tuvo un rol protagonico en la arquitectura pública y privada de aquellos años.

[52] La infraestructura edilicia del  estado entre 1870 y 1940 databa en gran medida de la pre-guerra de 1865 (La Aduana –reiteradamente intervenida en el XIX y el  XX- ; El Palacio de Gobierno; el Teatro-inconcluso-; el Cabildo, etc. Otros locales de oficinas estatales o eran alquilados o habían sido construidos por particulares para otros fines)

[53]Este emprendimiento se llevó a cabo en forma paralela a la construcción del Rockefeller Center, y (se completó) en  apenas 14 meses”; en AAVV, Vanguardias Argentinas, Obras y Movimientos 02 – 1ra ed.-Buenos Aires, Arte Grafico, AGEA, 2005.

[54] En Conversaciones…,cit.

[55] El movimiento obrero gradualmente perdería autonomía y sería cooptado por el estado desde 1932: En cuanto al sector popular-rural, la Reforma Agraria luego de 1940 adoptaría un carácter regresivo (según se sugiere respectivamente en Obreros, Utopías y Revoluciones –Milda Rivarola, CDE, Asunción, 1993-;  y en  La Lucha por la Tierra en Paraguay -Carlos Pastore, Antequera, Montevideo, 1972-)

[56] Data de esos años un interesante proyecto para una Unidad Vecinal ObreraUVO-: “En el ’46, el Ministerio de Industria y Comercio llamó a concurso para un grupo de viviendas económicas, (a ser) ubicadas en un terreno ideal de 50 has, cuya localización podían elegir los concursantes. Nosotros elegimos (con Bareiro y González Almeida) un terreno real que se encontraba enfrente de lo que hoy es el Hospital Neuropsiquiátrico, sobre la avenida Venezuela. Se concibió un tipo de vivienda a ser construida con bloques de hormigón y techo de fibrocemento, en dos tipos: unifamiliar (aislada) y pareada. Eran viviendas destinadas a obreros y artesanos, gente que tenia que trabajar en sus casas. Tuvimos el primer premio, pero nunca se construyó, era más bien propaganda”. En “Conversaciones…”,cit.

[57] Por ejemplo: Una composición (formalmente Decó o proto-racionalista) a la cual cabría asociar  una disposición compacta de los locales, frecuentemente –en planta- se resolverá desde la reiteración de los anteriores esquemas longitudinales (“en tren” o “chorizo”). Esta continuidad tipológica –“fenotípica”-seria una característica compartida con cierta arquitectura del litoral argentino, según señala Cesar Luís Carli, en Los tiempos, las casas, los patios, Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe.

[58] Fue el caso de los arquitectos José Luís Escobar,  Homero Duarte, Francisco Canese, Ramón González Almeida, Natalio Bareiro y otros; cuyos proyectos merecen consideraciones que escapan a los alcances de estos apuntes. Pero antes que soslayar su labor, debido a las condiciones económicas y culturales adversas de su tiempo, cabe acrecentar la relevancia de su contribución a la arquitectura local; que se realizó –precisamente- a pesar de dichas condiciones negativas.

[59] De entre otros: Mauricio Cravotto, Julio Vilamajo, Román Fresnedo Siri.

[60] La citada creación de la Asociación Paraguaya de Arquitectos (APAR).

[61] Situación que en gran medida  persistiría hasta hoy. Porque al margen de individualidades  y/o emprendimientos puntuales del mayor interés (y si bien cierta arquitectura local ha alcanzado visibilidad mediática y reconocimiento externo); la existencia de una colectividad, o mejor: de colectividades institucionalmente operantes en cuanto tales, dedicadas a pensar y reformular críticamente nuestra cultura desde la especificidad del diseño, en gran medida resultaría hoy una asignatura pendiente.

[62] ¿Cabria considerar la sede de la ANR (Duarte/Escobar, 1951) como un edificio de transición entre ambas etapas citadas?

[63] La Biblioteca Nacional, El Hotel Guaraní, El Banco de la Nación Argentina, La embajada de los Estados Unidos, de entre otros.

[64] En el Brasil data de ese periodo -entre otras formas de acumulación nacional de capital- la creación de una industria estatal del acero (Volta Redonda, Valle del Río Dulce, en los 40’s), y la administración de los hidrocarburos (Petrobrás, durante el último gobierno Getulio Vargas) Un proceso similar se dio en la Argentina, donde no fue excluida la nacionalización de empresas de capital extranjero. En nuestro país –descontado el breve gobierno febrerista y el de Estigarribia- la intervención del estado en la economía se ampliaría en el mandato de  Higinio Morínigo.

[65]Lewis, Paul, Paraguay bajo Stroessner, Fondo de Cultura Económica, México, 1986.

[66] V.G.: El estudio de suelo para la fundación tuvo que realizarse con equipo y personal venido del Brasil, dado que el instrumental ofrecido por el MOPC no se adecuaba a las especificaciones técnicas del proyecto  (por otra parte, las probetas-muestra de hormigón fueron remitidas para rotura al INT de Río) La provisión de materiales también tuvo contratiempos (ocasionalmente se recurrió a la importación de hierro y cemento de Bélgica, de chapas de madera multilaminada del Brasil –para el encofrado, dada la insuficiente y/o deficiente provisión local-, a préstamos de varillas para hormigón de la sede del IPS entonces en construcción, etc.)

[67] Aunque con interrupciones, sucesivos desembolsos permitieron continuar la obra. De entre estos: Cr$ 10.000.000, en 1957  (decreto del ejecutivo brasileño n­. 3.150 /24-V-57); Us$ 476.000, liberados por el presidente Kubitschek, en 1960 (Patria 28-VI- 60; El País, 18-XI-57); Sobre un costo inicial  (1954) de  Us$ 570.000, el presupuesto se estimaba en 1955 en Us$ 750.000, para la finalización completa de las obras (Patria, 23-IV-55.) El aumento de los costos por la inflación habria sido también un factor de incidencia (tasa cambiaria:  Us$/ Cr$: 1/18,7 en 1954; 1/294 en 1961)

[68] El arq. Cesar Augusto Morra, ha señalado -para  explicar las demoras y la no conclusión del proyecto-: El hecho que el Brasil haya concentrado entonces sus energías en la construcción su nueva capital, Brasilia, y –principalmente-  la cancelación del proyecto de la Ciudad Universitaria de Ytápytá Punta, ya que “con esta perspectiva el gobierno brasileño poca voluntad podría tener para continuar los trabajos” (en Itinerario de Arquitectura, Arte Nuevo, Asunción, 1982)



§ 7 respuestas a REIDY EN CACHINGA: DE LA POLÍTICA DEL CAFÉ CON LECHE A LA GEOPOLÍTICA DEL HORMIGÓN ARMADO.

  • julio elizeche dice:

    me gustaria saber mas sobre el edificio del IPs que esta en constitucion y herrera… julio Elizeche

  • Monica Gill dice:

    Sólo quería felitarlo por su Blog, me pareció excelente. Me podría informar si existen fotos de la visita de Le Corbusier a Paraguay?

    • estimada Monica:
      gracias por el comentario. que yo sepa, no se conservan fotos de LC en PY (pero no seria improbable que las haya habido). si produjo LC croquis diversos y envió postales. también hay una entrevista (publicada en uruguay) sobre su reunión con funcionarios estatales locales.
      cordiales saludos,
      j.

      • Monica Gill dice:

        Gracias por contestar, voy a buscar … tal vez la hayan subido a la red…..

      • Antonio Valenzuela Candia dice:

        Hola Sr. Lorenzo Zucolillo, he leído su interesante trabajo sobre el Panteón de los Héroes y la referencia a Le Corbusier. Me gustaría saber si puedo utilizar el dibujo de LC que usted publica de Mujeres en la Chacarita. Sería para el libro sobre Jose Asunción Flores que he terminado de escribir. Esto porque como Ud. sabrá la madre de Flores vivía en la Chacarita en las primeras décadas del s. XX y era revendedora. Y ese dibujo retrata muy bien el ambiente de la época. Espero su autorización. Y desde luego sería citado como fuente de dicha imagen. Muchas gracias.
        Antonio V. Pecci
        Periodista

      • estimado Sr.:
        naturalmente!…, aunque si aparece sin acreditación en ese articulo es porque yo mismo ignoro el copy rigth del original (de ese dibujo). en internet ha circulado extensamente, y lo he visto reproducido también en varias publicaciones: desde “Le Corbusier y (en?) Latinoamérica”, hasta un trabajo relativamente mas recientes (presentado en Asunción) del arquitecto Gutierrez (en la FADA debe haber copia del libro, que de paso, tiene otros croquis y fotografias).
        cordiales saludos.

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